Aunque sobre un poco de moralina al final, me ha parecido interesante esta película donde se narra la educación de una joven hasta conseguir su madurez. Se ambienta en los años cincuenta, en una Inglaterra de costumbres rígidas y moral inflexible, donde se admira a Francia y lo francés como la expresión suprema de la libertad y la modernidad. Hasta la lengua francesa se introduce en el lenguaje de la chica porque es símbolo de cultura, de elegancia y buena educación: el chico que presenta a sus padres debe parecer un “jeune homme serieux” a pesar de que ni el chico ni los padres entiendan la expresión.

Se trata de una chica, de dieciséis años cuyos padres aspiran sobre todo a que ingrese en la Universidad de Oxford. Es inteligente y sólo le falta perfeccionar el latín para conseguirlo, pero, por otra parte se siente limitada, encerrada y sueña con otros mundos (salvando las distancias un poco como Madame Bovary, por utilizar sus referencias francesas) . Su familia es de costumbres estrictas, y su padre está obsesionado con el dinero, la dificultad para obtenerlo y la obligación de no malgastarlo.
En este ambiente cerrado aparece un joven atractivo, seductor, de conversación agradable, sentido del humor, pero sobre todo con un coche moderno y muy caro. Este chico parece, en principio, ser el hombre ideal que representa, para la protagonista, el conocer otros mundos, otras músicas, conciertos de verdad, la vida del lujo, los restaurantes y la diversión.
No tarda en caer en las redes del joven maduro y de la vida festiva. Oxford, el trabajo y el esfuerzo se olvidan inmediatamente. El chico mayor ejerce, como tantas veces, el papel de Pigmalión no sólo en los placeres de la vida, sino también en el sexo y en el aprendizaje de la realidad tal como es: ganar dinero supone estafar, no tener escrúpulos o directamente robar a los necesitados. La chica aprende y no parece importarle demasiado hasta caer víctima de su propio educador.
El varapalo del desengaño la lleva a la madurez y al cambio de mentalidad, volverá al buen camino del estudio, superará las dificultades y se tragará sus desprecios por los que habían estudiado y no eran nadie para ella cuando viajaba en coche lujoso y dormía en los mejores hoteles.
No es un película redonda: demasiadas cosas se ven venir, hay una moral demasiado evidente en la historia, pero los personajes están bien contruidos: la chica alocada que sólo quiere divertirse, el padre chapado a la antigua que sólo piensa en lo que cuestan las cosas, la madre con un papel secundario como si no valieran la pena ni ella ni sus opiniones, el chico de palabra fácil, apariencia amable, generoso y desinteresado cuya realidad se desvelará como algo muy diferente.
Uno de los aspectos más interesantes es la ambientación de la película: colegios privados, clases tradicionales; chicas uniformadas que fuman a escondidas y sueñan con otros ambientes; Paris y todo lo francés como referencia, familia austera, la universidad como medio para progresar socialmente etc.
Otro de los aspectos interesantes es la dicotomía para la mujer entre educación, independencia por un lado y matrimonio como solución económica por otro. Un camino es difícil, cuesta trabajo y el éxito social es relativo y otro es sencillo pero superficial: la compañera del amigo es el prototipo de este modelo: buena vida, superficialidad, sumisión, ausencia de iniciativas, incultura y todo a cambio de una buena posición social. Estos dos modelos se oponen y curiosamente tanto los padres como la hija caen en la tentación de seguir el segundo hasta que comprenden la auténtica realidad.
Y para mí, (no podía ser de otra manera) las canciones francesas que suenan constituyen una guinda nada desdeñable al pastel de la historia
Ya sabéis que no acostumbro a dar datos técnicos sobre director, actores, películas de los mismos. Están al alcance de todos en internet y no hace falta repetir
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¿Cómo puede ser la vida de un hombre cuya profesión consiste en despedir a la gente del trabajo y cuyo prestigio aumenta cuanta más gente despides y mejor consigues engañarlos?

La respuesta la tenemos en esta película y el personaje es intepretado por Georges Clooney (al que por cierto no identificas con un Nespresso, como decía D. Trueba en una columna del “País” hace unos días comentando su papel).
El personaje está muy bien concebido, en mi opinión, porque, en sus apariencias externas, tiene todo lo que cualquier hombre pudiera desear: físico elegante, guapo, atractivo, seductor con las mujeres, vida sexual fácil , estancias en hoteles de lujo, viajes en las mejores condiciones, tarjetas VIP de todo tipo, azafatas que te reconocen, conserjes que te dejan pasar sin hacer cola, prestigio profesional (eres el mejor despidiendo: las empresas quedan satisfechas de los servicios prestados porque los empleados han aceptado el despido convencidos de que éste le puede dar nuevas posibilidades en el futuro).
Por otra parte, este personaje, analizado en su interior es de una vacuidad total. Él mismo utiliza en sus conferencias la metáfora de la mochilla que todos llevamos a cuestas en la vida y que, según su filosofía, vale más llevar vacía, es decir sin familia, sin amigos, sin recuerdos, sin sentimientos. Y así es él, coherente con esta forma de pensar: su único ideal, ése que no confiesas a nadie porque pertenece a lo más íntimo es conseguir una tarjeta de la compañía aérea que casi nadie tiene, porque necesitas hacer una barbaridad de millas ( no recuerdo cuantas).
La película no se limita a este personaje, porque siempre vas a encontrar en la sociedad a alguien que quiere ir más lejos, aunque sea en la eficacia a la hora de despedir a gente. Una joven pretende introducir la videoconferencia para suprimir gastos (no más viajes en avión) y soportar mejor las reacciones de los afectados a los que sólo ves en la distancia. La empresa está encantada con ella y decide dar una oportunidad a su maravillosa iniciativa.
Evidentemente el personaje masculino se opone porque no se le permitiría continuar con sus desplazamientos aéreos y sus tarjetas VIPS. La eficacia en el trabajo eliminaría cualquier resquicio de humanidad en la acción. Los diálogos entre estos dos personajes son muy significativos para mostrar la indiferencia del ser humano por los problemas de los demás. A la chica no le molesta despedir a gente con una máquina, pero llora a lágrima viva cuando se trata de su vida personal: su novio la deja con un SMS!!!!!. y no entiende que alguién no quiera terminar sus relaciones personales en el matrimonio.
La película no hace concesiones al espectador con una historia de amor o un final feliz, todo lo contrario, cuando el personaje reencuentra a su familia y trata de “poner cosas en su mochila” descubre que es un fracasado, porque lo que pensaba que eran noches de amor, no eran, en realidad sino “paréntesis” en la vida de la otra persona.
Si alguien piensa que ser “un guaperas” significa tener un cerebro poco desarrollado, que vaya a ver las últimas películas de Georges Clooney (”Buenas noches buena suerte”, “Syriana”)y se dará cuenta de lo equivocado que está. No sólo es un magnífico actor sino que elige muy bien su trabajo y hace totamente creíble esa persona que se debate entre el lujo superficial de los grandes hoteles y las miserias de su trabajo y de su vida personal.
Es una película dura pero muy buena que aconsejo no solo ver sino también comentar a la salida o varios días depués. Podéis ver la ficha técnica en cualquier buscador
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