¿Qué sabes sobre la conquista de América?

CLARA-ISABEL LÓPEZ BENITO. Catedrática de Historia y Geografía.

UNA RECIENTE POLÉMICA sobre la conquista de América ha demostrado, una vez más, que muchos españoles desconocen su Historia. ¿Y tú, cuánto sabes sobre aquella? Haz la prueba tratando de contestar a estas preguntas: ¿Cómo consiguieron los castellanos conquistar un territorio tan extenso en América? ¿Desaparecieron los indígenas de las colonias de Hispanoamérica? ¿Y de las británicas? ¿Quién defendió a los indígenas hispanoamericanos frente a los abusos de los conquistadores? ¿Qué es el mestizaje? ¿Y la aculturación? ¿Fueron los indígenas los que promovieron la independencia de Hispanoamérica? ¿Fueron ellos los que ocuparon el poder en las nuevas naciones?

¿Ideas vagas, confusas, incluso contradictorias…? Te propongo que repasemos brevemente algunos datos básicos. Para empezar, que la conquista de América fue un proceso largo y muy complejo, lleno de luces y de sombras. Y que tuvo tanta trascendencia que la vida del mundo cambió para siempre; y la Historia de España no puede entenderse sin explicar aquella. Veamos ahora datos más concretos:

1.- La conquista de América empezó cuando Colón y sus acompañantes tocaron tierra en el archipiélago de las Bahamas (12-octubre-1492), en la isla de Guanahaní (que aquél llamó San Salvador y los ingleses, Watling). En ese primer viaje, Colón llegó también a Cuba y a Santo Domingo. Realizó otros tres viajes más bajo el amparo de los Reyes Católicos y apoyado por marinos andaluces y cantábricos; en el segundo viaje llegó a las Antillas menores, Puerto Rico y Jamaica; en el tercero, a la desembocadura del Orinoco (Venezuela), y en el cuarto, a la costa de América Central. En este último buscó el paso hacia las Islas de las Especias, pues ya sabía que no había llegado a ellas. Al regresar del cuarto viaje, Colón fue encarcelado y murió desacreditado, entre otras razones, por sus abusos sobre los indígenas.

2.- Una vez abierta por Colón la ruta hacia Las Indias (ruta marítima tan precisa que apenas varió en tres siglos y medio), los reyes españoles permitieron que muchos solicitantes realizaran expediciones privadas de conquista. A cambio, estos debían ceder a la Corona la quinta parte de los beneficios que obtuvieran (“Quinto real”). Así, desde 1499, se multiplicaronlos viajes y las exploraciones hispanas en Las Indias. Y pese a su escasa planificación, y pese a la nula intervención de la Corona, la eficacia de los conquistadores fue tanta que, medio siglo después del primer viaje colombino, España dominaba un inmenso territorio (costero, sobre todo) que abarcaba desde el Río de la Plata (Argentina) hasta Florida y California (EEUU).

Entre tanto, otros pioneros españoles realizaban proezas formidables: Núñez de Balboa descubría el Océano Pacífico, certificando que Colón había encontrado un continente nuevo; mientras que Fernando de Magallanes (capitán portugués al servicio del rey español Carlos I) y Juan Sebastián Elcano (marino vasco que lo acompañaba), dieron la primera vuelta al mundo (1519-1522), y abrieron la ruta de las especias por el Oeste, siguiendo la primitiva idea de Colón. Después de pasar grandísimas penurias, de la muerte de Magallanes y de que la expedición quedara seriamente mermada, Elcano retornó a España con un solo navío y 19 hombres famélicos; pero había dado la vuelta a la Tierra, y había demostrado que esta era “redonda” y que se podía circunnavegar.

Desde 1550, los conquistadores españoles se centraron en el dominio de territorios interiores, exploraron el Pacífico, y allí Legazpi conquistó para Felipe II las islas que desde entonces llevan su nombre (Filipinas). Este rey, además, unió a su corona Portugal con su extenso imperio colonial. Durante el siglo XVIII, los españoles siguieron conquistando territorios en los actuales EEUU y al sur de Brasil.


Territorios dominados por la Corona española en los actuales EEUU.

3.- La rapidez de la conquista resulta sorprendente si se considera que cada grupo conquistador sumaba pocos efectivos, que Las Indias estaban pobladas y que allí existían tres civilizaciones muy desarrolladas: la Azteca (en la planicie central de México actual), la Maya (en la Península de Yucatán y Guatemala), y la Incaica (en Perú). La primera fue conquistada por Hernán Cortés (1519-1520). La civilización Maya cayó en manos de diversos conquistadores, entre ellos, el hidalgo salmantino Francisco de Montejo. Y el poderoso Imperio incaico fue sometido por Francisco Pizarro (1532-1533).

Varias causas explican la rapidez, eficacia y enorme extensión que alcanzó la conquista española:

a) La docilidad de los indígenas, comprensible por varias razones: en primer lugar, por el factor sorpresa. En segundo lugar, por la profecía azteca sobre la llegada de hombres blancos por el Este, hecho que propició la amigable acogida que tuvieron Cortés y sus hombres; la culta civilización Maya, por su parte, atravesaba una profunda decadencia. En tercer lugar, la decidida colaboración demuchos pueblos indígenas, que vieron en los españoles la oportunidad de sacudirse el férreo dominio a que los sometían aztecas e incas. También hay que decir que muchos indígenas adoptaron voluntariamente al catolicismo porque no pedía sacrificios humanos y porque predicaba la dignidad y la libertad de todos los hombres.

b) La segunda razón que explica la rapidez de la conquista española fue su incuestionable superioridad tecnológica: los conquistadores combatían a caballo y con armas de fuego y metal, mientras que muchos indígenas usaban todavía tecnología neolítica.

c) Trágicamente, también resultaron decisivas en la conquista ciertas enfermedades portadas por los conquistadores, porque afectaron duramente a los indígenas (que carecían de anticuerpos frente a ellas), y desencadenaron grandes mortandades, caso de las epidemias de gripe y de viruela.

d) La determinación de conquistar y la ambición fueron también factores relevantes para explicar la rapidez de la conquista. Los jefes solían ser jóvenes soldados de familias arruinadas de la baja nobleza castellana. Y sus tropas también estaban formadas por hombres jóvenes y pobres, por ex-presidiarios y fugados de la justicia que tenían tantas ganas de enriquecerse como sus capitanes.

e) Además, el deseo de extender la fe católica movilizó a muchos frailes, particularmente a franciscanos y dominicos, personas comprometidas con su fe que, entre otras proezas destacables, aprendieron las lenguas de los indígenas y los defendieron frente a los abusos de sus compatriotas los conquistadores.

4.- A medida que avanzaba la conquista, se iban colonizando los territorios ocupados. El asentamiento de españoles en ellos fue temprano y constante. A diferencia de los portugueses, que creaban centros de intercambio comercial en la costa (factorías), los españoles levantaron ciudades para vivir (colonias de poblamiento). Y como no encontraron oro ni especias que vender, se dedicaron a explotar la tierra. Así, el territorio indiano se convirtió en una fuente de ingresos vital para Corona, que promovió los asentamientos. Los ingresos derivaban del citado “Quinto real”, tributo que gravaba la riqueza conseguida por los indianos. Esa riqueza provenía de tres fuentes:

ILas minas de plata, principalmente las de México (Zacatecas) y Bolivia (Potosí). Las minas eran propiedad de la Corona pero las explotaban arrendatarios, que utilizaron el trabajo forzado de los indígenas aplicando un viejo sistema de trabajo incaico conocido como “la Mita”.

IIEl floreciente comercio que surgió entre España y Las Indias. España exportaba alimentos (trigo, vino, aceite, caña de azúcar) y productos elaborados (tejidos, armas), e importaba productos coloniales (patata, cacao, tabaco, tomate y maíz). El comercio se organizó en régimen de monopolio para que la Corona pudiera controlar todas las entradas y salidas hacia América (de barcos, personas y mercancías) a través de un puerto único (Sevilla) y de su aduana (la Casa de Contratación).

El comercio se realizaba por el sistema de flotas, es decir, los navíos iban juntos, protegidos por barcos de guerra para evitar los asaltos piratas. Al principio, la flota hacía dos viajes anuales, uno de ida (desde Sevilla) y otro de vuelta (desde Indias).

Con el tiempo, en el comercio indiano se colaron también negociantes de otros dominios de la Monarquía hispánica (territorios alemanes, Países Bajos, península itálica). Además, empezó a extenderse el contrabando, promovido sobre todo por los ingleses con el apoyo de sus reyes.

III– El cultivo de la tierra fue la tercera fuente de ingresos para los españoles. El rey repartía grandes lotes de tierra entre los conquistadores de la misma. Cada lote (“encomienda”) abarcaba la tierra de cultivo y la administración de las aldeas y gentes que vivían allí. Los conquistadores se negaron a cultivar la tierra por sí mismos y echaron mano de la imagen que tenían en su mente: el señorío medieval. Así se convirtieron en unos nuevos señores que sometían a los indígenas a trabajar para ellos. Y así surgieron los abusos.

5.- La explotación del indígena y las Leyes de Indias.Colón intentó esclavizar a los indígenas de las Antillas y venderlos en Europa como mano de obra. Los Reyes Católicos se lo prohibieron porque los consideraban súbditos suyos. En su testamento, Isabel encargó a su marido, a su hija la reina Juana y a su yerno Felipe: “Que no consientan ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las dichas Indias de Tierra Firme ganadas y por ganar, reciban agravio alguno ni en su persona ni en sus bienes”.

Pero la muerte de Isabel y la grave crisis sucesoria que afectó a Castilla desde 1506, propiciaron la generalización de los abusos sobre los indígenas sin que la Corona actuara. En 1511, una dura homilía del dominico Fray Antonio de Montesinos denunciando esos abusos llegó a oídos de Fernando el Católico, que convocó una Junta de juristas y teólogos en Burgos. De ella nacieron las Leyes de Burgos (1512), que trataron de limitar el derecho de los colonos a forzar a los indígenas a trabajar para ellos.

Pero en las plantaciones y en las minas indianas, a miles de kilómetros de la corte real, los conquistadores seguían sometiendo a los indígenas a un ritmo de trabajo al que no estaban acostumbrados. Y las muertes se sucedían, agravadas por enfermedades y guerras. La población indígena disminuyó notablemente sobre todo en las Antillas (Cuba, La Española). Fray Bartolomé de las Casas y otros misioneros, horrorizados, denunciaron repetidamente a los conquistadores. Las quejas fueron escuchadas por Carlos V, quien en 1542 promulgó las Leyes Nuevas de Indias que abolían la encomienda que exigía el trabajo forzado del indígena. Es decir, esta ley convertía a los indígenas en asalariados que trabajarían las encomiendas conservando su libertad y sus derechos. Algunos encomenderos se resistieron a acatarla, pero los reyes siguieron insistiendo: “… Os mando que de aquí adelante castiguéis con mayor rigor a los españoles que injuriasen, ofendieren o maltrataren a los indios”, aplicándoles las mismas penas que si los delitos se cometiesen contra españoles. (Real Cédula dada por Felipe II en 1598).

Por esta razón, hay que señalar que la colonización española de América, aun con los estragos que causó, es considerada un caso ejemplar porque, por primera vez en la historia, un pueblo conquistador dio leyes para proteger a los habitantes de los territorios que había conquistado. También es ejemplar porque España se quedó sola adoptando esa postura, pues ni Inglaterra ni Holanda ni otras potencias coloniales europeas la secundaron cuando, décadas más tarde, se vieron frente al mismo problema de abusos de conquistadores y colonos. La decisión de la Monarquía Hispánica de legislar en favor de las poblaciones conquistadas en Las Indias dio origen al “Derecho de Gentes” o Derecho Internacional, que fue formulado en la Escuela de juristas de Salamanca, y que tuvo a los dominicos como principales impulsores.

A partir de mediados del siglo XVI, se encuentran repetidas pruebas de buen trato hacia los indígenas. Un ejemplo es el caso de D. Andrés Chacón, encomendero en el valle de Casma (Perú), que llevaba cuarenta años en Las Indias y poseía una “buena mina” de plata en Trujillo además de trigales, frutales, molinos y abundante ganado: mulas, asnos, ovejas, cabras, cerdos; y tuvo vacas, pero las vendió «porque hacían daño a los indios» (a sus siembras). En 1570 llamaba a uno de sus sobrinos de España para que se hiciera cargo de tan importante hacienda, porque estaba “viejo y cansado”. En la carta aportaba nuevos datos sobre “sus indios”: “sólo de salario, al que adoctrina a mis indios pago mil pesos”. Detalló además que aquellos pasaban mal momento, estaban “maltratados y destruidos” por las guerras pasadas, y él les había aligerado los tributos, y los trataba como a hijos pues “me han ayudado a tener de comer”.  

6.- Las consecuencias de la colonización: el mestizaje y la aculturación. Mestizaje es la mezcla de razas y pueblos. También en esto la colonización española fue innovadora, si se compara con la actuación de otras potencias coloniales del momento. Aunque las elites hispanas buscaron esposa legítima entre la población de su misma categoría y raza, los conquistadores españoles no rechazaron mezclarse con los indígenas; he ahí el temprano caso de Hernán Cortés. De la mezcla entre españoles e indígenas surgió un tipo humano nuevo, característico de esas tierras, el mestizo, que convivió con otros tipos (mulato, zambo, cuarterón…) derivados de mezclas posteriores.

Mestizo
Mestizo
Zambo
Zambo

A la par que se desarrollaba la conquista, en Las Indias se produjo también la aculturación, proceso que define el encuentro de culturas diferentes y el hecho de que una de ellas (en este caso la cristiana occidental) se impone a las demás por la fuerza de la conquista. En Las Indias se obligó a los indígenas a aprender castellano, pero no fueron eliminadas las lenguas aborígenes.

7.- El impacto del descubrimiento a ambos lados del Atlántico fue extraordinario y alcanzó todos los ámbitos. Quizá lo más visible sea la masiva afluencia de plata y de productos agrícolas desconocidos, que enriquecieron a la Corona y a muchos indianos. Sin embargo, no suele repararse en que esa riqueza causó graves perjuicios a la economía y al conjunto de la sociedad española por la brutal inflación que desató (“Revolución de los Precios”); tampoco suele recordarse que tan sólo una parte mínima de dicha riqueza permaneció en España y que, en su mayoría, fue invertida en bienes de lujo, no productivos; porque el grueso de la plata terminó en manos de banqueros alemanes, holandeses e italianos. Al mismo tiempo, nuestro país se vio afectado por otra sangría aún más dañina: la emigración constante a Indias, particularmente intensa durante el siglo XVI y los primeros años del XVII.

A nivel global hay que destacar que, por primera vez, se mundializó el comercio, y Europa se enriqueció considerablemente al quedar en el centro. Que los descubrimientos geográficos promovieron avances científicos relevantes en náutica, geografía, botánica, cartografía… Y que la mentalidad de españoles y europeos se hizo más abierta.

La colonización impactó también en los territorios indianos. Junto a los aspectos ya citados (importante disminución de la población indígena, mestizaje, aculturación), en Indias nació una sociedad nueva, más flexible que la europea del momento. La disminución de la población indígena provocó la llegada de esclavos negros de África, comercio prohibido a los españoles y en el que destacaron portugueses, ingleses y holandeses. Negros e indígenas fueron marginados del poder, que monopolizaron los blancos peninsulares y los nacidos en América (criollos). A nivel económico, el bajo nivel de desarrollo tecnológico indiano hizo que el sistema económico europeo predominara.

   En el siglo XVII las circunstancias cambiaron, pues la crisis general y la debilidad de la Monarquía hispánica hurtaron a ésta el control sobre los cargos locales del gobierno americano. Esto favoreció la corrupción y la alianza de los gobernantes de turno con los caciques del lugar. Además, el sistema de explotación empezó a descomponerse como se aprecia en el descenso de la cantidad de plata remitida a España, en la disminución del comercio debido al contrabando extranjero, y en el auge de los criollos.

   Aun así, un siglo después, el inglés Erasmus Darwin (1731-1802) proclamaba, ante las autoridades de su país, el alto nivel alcanzado en los territorios colonizados por España, a la que describía como “la sabia Grecia, la Imperial Roma” por su labor en Indias, mientras que la actitud de Inglaterra en sus colonias le sugería la comparación con “el corsario turco”. Después de haber visitado las colonias españolas, Darwin justificaba sus afirmaciones con estos datos: España había permitido el mestizaje, había creado numerosos hospitales, había fundado universidades (23) en sus colonias y había alentado la promoción social; de hecho, Darwin se asombraba de la existencia de militares, sacerdotes e incluso obispos indígenas; e insistía en que ninguna otra nación colonizadora había hecho nada comparable a lo que había realizado España.

SI VOLVEMOS A LA POLÉMICA, podemos preguntarnos entonces por qué tantos españoles valoran negativamente la conquista de América. La respuesta es difícil, pero tenemos algunas claves:

1º) La falta de conocimientos precisos, que los lleva a mezclar las acciones de la conquista (sangrienta muchas veces, incluso entre los propios conquistadores enfrentados) con las acciones de colonización; a confundir las acciones privadas con las estatales, y a no diferenciar las acciones de los primeros años con las que empezaron a fraguar tras la aplicación de las Leyes de Indias. A este respecto debe recordarse que los altos cargos en América eran sometidos a un “Juicio de residencia” tras finalizar su gestión; y esto no era un mero trámite como queda comprobado en el caso del conquistador de Yucatán, el salmantino Montejo, que perdió toda su hacienda, al ser inculpado por sus abusos a mediados del siglo XVI.

2º) La Leyenda Negra ha calado mucho y de forma duradera entre los españoles, pese a que la crearon los ingleses (que ambicionaban la riqueza de Indias) como arma de guerra contra el todopoderoso Felipe II de España; y pese a que la fabricaron a base de medias verdades, exageraciones y no pocas falsedades.

3º) La Leyenda Negra duró mucho porque fue aprovechada después a conveniencia por los hispanoamericanos, sobre todo durante la independencia. El proceso emancipador, dirigido por los criollos (blancos descendientes de conquistadores españoles), fue apoyado decididamente por la corona británica y los EEUU. Esta joven nación, en secreto, buscaba influir en exclusiva sobre el futuro y la riqueza del continente, por lo que trataba de expulsar de allí a las potencias europeas que aún quedaban (“América para los americanos” decía el presidente Monroe).

4º) En el año 1824, la derrota de la corona española en Ayacucho certificó la independencia de casi toda Hispanoamérica (Cuba y Puerto Rico, junto con Filipinas, permanecieron hasta 1898), aunque en algunos países (Perú) muchos indígenas no la deseaban. Desde entonces, las nuevas naciones de Hispanoamérica han sido gobernadas por la élite criolla. Y parece que, tras 200 años de independencia, algún gobernante sigue interesado en agitar las sombras de la conquista, quizá para esconder lo que sus antecesores no han hecho por su nación durante esos dos siglos. No hay que olvidar que ha habido que esperar al siglo XXI para encontrar en uno de esos países (Bolivia) al primer presidente de procedencia indígena (Evo Morales, de la etnia aymará).

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*Si quieres pasar un buen rato con AVENTURAS RELACIONADAS CON EL TEMA TRATADO, puedes leer Páginas del mar, obra escrita por Sergio MARTÍNEZ (Ed. Debolsillo), que recrea la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano. O puedes disfrutar con las aventuras de una mujer-pirata emigrante en Indias a principios del siglo XVII, desarrollada en tres libros (Trilogía“Martín, Ojo de Plata”) por Matilde ASENSI; estos son sus títulos: Tierra firme, La conjura de Cortés y Venganza en Sevilla (Ed. Planeta).

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1 respuesta

  1. Jesus González Fernández dice:

    Una estupenda síntesis sobre la colonización de América realizada por los españoles del siglo XVI. Muy acertadas las matizaciones sobre lo que fueron las actuaciones institucionales de la Corona, auténticamente ejemplares, y los comportamientos individuales de aventureros y funcionarios sin escrúpulos que se aprovecharon de la enorme distancia geográfica que impedía un control eficaz de sus abusos. Y, por último, muy oprtunas y necesarias las reflexiones acerca de la pervivencia interesada de la «Leyenda Negra»: la historia comparada del imperialismo la desmiente y un conocimiento más informado evitaría que los demagogos de turno la siguieran utilizando. Artículos como éste sin duda contribuyen a dar luz sobre un hecho capital que cambió la historia de la humanidad. Gracias, Clara

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