Exposición «El Legado Romano: el latín y las lenguas romances»

JOSÉ FERNANDO PABLOS NAVAZO. Profesor de Latín

La exposición “El Legado Romano: el latín y las lenguas romances”, organizada por el Dpto. de Cultura Clásica con las alumnas de Latín de 4º de ESO, se muestra en la entrada del instituto desde el 21 de noviembre hasta el 13 de diciembre y es continuación de la exposición del curso anterior “El Legado Romano: construcciones e infraestructuras”.

En ella se explica por qué la lengua de Roma, en principio solo una ciudad, ejerció una poderosa influencia en la Europa occidental, África del norte y las regiones del Danubio, pues fue la lengua administrativa y oficial de los territorios que iba conquistando.

Las lenguas indoeuropeas

La exposición se abre con la explicación de las lenguas indoeuropeas: la mayoría de las lenguas habladas en Europa y parte de Asia poseen un origen común. Se analizan a continuación las lenguas habladas en Europa que no tienen origen indoeuropeo, profundizando en el vascuence o euskera, hablada en la península ibérica y de origen aún desconocido.

Sistemas de escritura

Los sistemas de escritura encuentran su explicación en el siguiente panel. Desde los sistemas pictográficos e ideográficos como el antiguo egipcio, el maya o el chino, hasta los silabarios, como el japonés o el micénico (lineal B), hasta llegar a los alfabetos en los que cada signo representa un sonido: griego, latino, árabe.

El latín

El latín de los ss. I a. C. y I d. C. se convirtió en una lengua de prestigio, gracias a autores como Cicerón, Virgilio, Horacio o Tito Livio. Era la lengua que se enseñaba en las escuelas y que se convirtió en una lengua de cultura, que fue utilizada durante la Edad Media y el Renacimiento. Durante los siglos XV y XVI, la mayoría de las obras de importancia se redactaron en latín.

El tránsito del latín a las lenguas romances se produjo lentamente. Influyeron muchos factores, pero el principal fue que el tipo de latín que hablaba la gente, el latín vulgar (vulgus: “pueblo”) era espontáneo y libre, alejado de la lengua literaria.

El árbol de las lenguas romances

La exposición se completa con el árbol de las lenguas romances. El tronco común, el latín, se ramifica en las lenguas romances más relevantes: español, portugués, gallego, catalán, provenzal, francés, italiano y rumano, de cuyas ramas cuelgan las palabras elegidas por las alumnas de Latín: pueblo, vida, amor, beso, música, soñar, amistad, familia, colega, fiesta, mar, libre, escuela, madre, hermano, maestro, etc. De una rama ajena al árbol de las lenguas romances, el inglés, cuelgan las mismas palabras, todas ellas de origen latino, como muestra de la deuda de la lengua inglesa, una lengua germánica, con el latín.

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