¿Qué dirá la historia del momento que vivimos?

MANUEL DE CASTRO DE DIEGO. 1.º de Bachillerato HCS

Julián Casanova es un catedrático de Historia Contemporánea de Universidad de Zaragoza (de hecho, es hijo adoptivo de la ciudad), aunque también ha sido profesor visitante en varias universidades europeas. Además, colabora con diversos medios de comunicación: El País, Onda Cero y RTVE y ha escrito varios ensayos sobre historia, como La Guerra civil española (2008) o La venganza de los siervos (2017). Por último, participa en conferencias y cursos para universitarios y estudiantes de enseñanza media, así como ha colaborado activamente en acciones por la memoria histórica.

En el periodo que transcurrió entre que las balas mataron al archiduque Francisco Fernando y los primeros pasos de los soldados del III Reich para conquistar Polonia, hubo tres hechos: las democracias eran débiles, los estados carecían de capacidad de acción y estaban intimidados por grupos paramilitares y que la ciencia avanzaba sobre todo en el terreno de las armas y de la destrucción. En el primer punto, se observa en el mapa de Europa cómo en 1939 solo restaba un puñado de Estados democráticos: Francia, Gran Bretaña, los países del Benelux y los países nórdicos. Lo segundo, el estado tenía poca capacidad de intervención debido a la doctrina del liberalismo y en diferentes sucesos se vio cómo las instituciones gubernamentales eran frágiles. La Marcha sobre Roma, la toma del poder de Hitler, la inestabilidad en Francia, la Guerra civil española, el Anschluss… mostraban que los estados no eran sólidos, aún más teniendo en cuenta los grupos paramilitares y violentos, como las camisas pardas, las camisas negras o las milicias falangistas. Por último, la investigación se centró sobre todo en una carrera armamentista centrada en un objetivo: matar mejor y más rápido, lo que dio lugar a joyas como la bomba atómica. Julián Casanova es positivo porque argumenta que esta fatídica receta no se da en la Europa de nuestro tiempo, ya que los estados son fuertes, democráticos, la investigación está focalizada en otros campos y que además existe una sociedad civil muy fuerte, que abre caminos de mayor democratización y participación ciudadana en los gobiernos.  

El peligro es que en la próxima crisis económica el descontento, como en el pasado, se canalice por vías populistas y autoritarias, como está ocurriendo ahora, cuando muchos movimientos intentan beneficiarse de la coyuntura para sacar rédito político.

Cuando Julián Casanova dice que la historia no es un camino de dirección única quiere decir que el pasado, tomando otras formas, puede repetirse. Si caminas por un sendero y te cruzas con un árbol, si sigues para adelante no volverás a verlo. Sin embargo, si en 1820 en España se acabó con el absolutismo, no significó ni mucho menos que no nos volviéramos a encontrar con él, como ocurrió en 1823. En la historia nunca hay sucesos iguales, pero sí parecidos; lo que hoy ocurre de esta manera, dentro de diez años puede ocurrir de forma parecida. Así empezó a ocurrir en los años 90, cuando en Europa se elevó un halo de exclusión social y racismo olvidados desde 1945, cuando las dictaduras fascistas cayeron.

España está en un momento en el que las aspiraciones de la generación del 98, aquellas que soñaban con un país europeo y moderno, se han cumplido. El nivel de vida de los españoles ha aumentado, se han extendido servicios básicos, como la educación, y estamos plenamente integrados en la Unión Europea. Sin embargo, las rencillas políticas que se creían olvidadas han vuelto a levantarse desde 2004, lo que podría dificultar los nuevos “Pactos de la Moncloa”. La Gran recesión del 2008 supuso el desvanecimiento de las aspiraciones de una generación entera. Una generación que vio sus expectativas de futuro rotas y que generó pesimismo respecto al futuro.

Para Casanova, España debe seguir en la senda de Europa, seguir integrada en la UE, recordar las lecciones de la generación de posguerra que está muriendo a causa del coronavirus: las lecciones del esfuerzo y el trabajo y avanzar por la senda de la democracia y del consenso político.

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