Entrevista a Carlos Yuste

REDACCIÓN de Cosas del Senara

Carlos delante del mapa de una de sus épocas preferidas de la Historia. FOTO: JF Pablos

Carlos Yuste Yuste, profesor del Departamento de Geografía e Historia, con destino definitivo desde el curso 2017/2018 en el IES Senara, deja el centro por traslado a un instituto de Ávila. La Revista Cosas del Senara, a punto de terminar el curso, le ha hecho una entrevista en la que desglosa su formación de geógrafo, sus diversas experiencias laborales, la huella de su maestra Sonsoles, la importancia de Clara Campoamor, su gusto por la Atenas clásica y la Revolución Francesa, su mirada de la Historia actual y la incertidumbre de un futuro poco optimista, no sin antes recomendarnos varias lecturas, actividad en la que siempre ha creído.

En cuanto a tu formación, ¿de dónde surge tu pasión por la Historia?

En realidad, mi formación es la de geógrafo, pertenezco a la segunda promoción que cursó en Salamanca un plan de estudios con la Historia, la Historia del Arte y la Geografía separadas. Si pudiera elegir hoy día, volvería a la antigua licenciatura de cinco años en la que se estudiaban las tres disciplinas conjuntamente; creo que era una formación más amplia, global y completa. No creo que la especialización sea siempre lo mejor.

¿En qué momento supiste que la enseñanza era tu vocación?

Tarde, ya con treinta y muchos años. Estuve un tiempo vinculado a la Universidad, luego trabajando en un negocio familiar y, animado por mi hermana, decidí probar y presentarme a las oposiciones de Secundaria. No conseguí la plaza hasta la cuarta oposición en que me presenté, pero en este tiempo pude trabajar como interino y vi que el trabajo me gustaba, por lo que ya me dediqué completamente a ello.

De no haber sido profesor, ¿en qué otra profesión te verías realizado?

Pues no sé, pero me gusta la vida en el campo, en el pueblo, seguramente en algo relacionado con la ganadería y agricultura. También la panadería, una profesión muy dura, pero muy bonita, a la que me dediqué unos años.

¿Has tenido algún profesor que te haya influido especialmente?

Recuerdo con mucha admiración a Sonsoles, una maestra que tuve en séptimo y octavo curso de EGB. Una profesora de la vieja escuela, en un pueblo muy pequeño, donde compartíamos aula varios cursos, no muchos niños, pero sí muy diversos. Con muy pocos medios fue capaz de darnos una buenísima formación, trasmitirnos el interés por aprender, la curiosidad por descubrir cosas nuevas, el disfrute de la lectura, con ella hicimos los primeros viajes…, creo que en muchos aspectos es el ejemplo de profe que me gustaría ser.

He tenido muchos profesores, unos mejores y otros peores, lógicamente, pero siempre tuve el máximo respeto por todos ellos, de todos aprendí y a todos estoy muy agradecido.


«Me desanima el tipo de sociedad que estamos construyendo: individualismo, consumismo, rapidez.»


¿Qué período de la Historia te parece más interesante, o porque lo conozcas mejor, o porque te habría gustado vivir entonces?

Pues no sé, es complicado, pero voy a decir dos: uno es la época clásica griega, la Atenas del siglo V a.C. Aunque va más allá del mundo helénico, sobre este siglo solía recomendar a los alumnos más mayores y más lectores, una estupenda novela histórica: Creación, de Gore Vidal.

Otra época que me parece fascinante es la Revolución francesa, un período de apenas diez años que transformó radicalmente la Historia.

¿Un personaje de la Historia?

Aún más difícil…, no soy muy de personajes, de figuras individuales. Pero voy a destacar a dos mujeres, a las que este curso hemos dedicado algunas clases. Por un lado, Clara Campoamor, diputada durante la Segunda República que defendió más que nadie el reconocimiento del voto de la mujer en nuestro país. En diciembre pasado se cumplieron 90 años. Por otro lado, menciono a Louise Michel, una mujer increíble, defensora de la igualdad y la justicia, protagonista en la Comuna de París, duramente represaliada, pero fiel a sus principios hasta el final.

¿Cómo ves el mundo actual, tras una pandemia, una crisis económica y una guerra?

No soy muy optimista, la verdad. En los cinco últimos años parece que todo lo que puede salir mal, lo hace, y cuando parece que superamos un problema, surge otro igual o mayor. Probablemente estamos en un momento de crisis de sistema, con reflejo en muchos ámbitos: crisis medioambiental, energética, económica, política, social… La cuestión es cómo lo afrontamos. Los historiadores, lógicamente, nos dicen que debemos mirar al pasado, pues ahí también podemos encontrar respuestas. Un periodo muy interesante, muy convulso como el actual, fue el periodo de Entreguerras, donde se dieron circunstancias en algunos aspectos similares a las actuales, y el resultado no fue nada bueno, como sabemos.

Pero lo que me genera un mayor desánimo es el tipo de sociedad que estamos construyendo, y que ya está aquí: individualismo, consumismo, rapidez, inmediatez…, es difícil asimilar la presión que nos imponemos a nosotros mismos, o que aceptamos que nos impongan. Ojalá me equivoque, pero no soy nada optimista sobre el futuro; creo que todo esto irá a más, pues apenas hay resistencia a este modelo.

¿Podrías recomendarnos algún ensayo o novela gráfica de tema histórico, que sea interesante, esté bien documentado y bien escrito?

Sin duda, citaría a un gran historiador, Eric Hobsbawm, y su extraordinaria obra: Historia del siglo XX. En España, voy a destacar a Julián Casanova, por su gran labor como historiador y como divulgador de la Historia, ya que colabora de forma magnífica en diferentes medios. Me gustó mucho su obra Tierra y Libertad, pero tienen otros ensayos más generalistas muy interesantes.

La novela histórica me encanta. Al no tener formación académica en Historia, y ser autodidacta, muchas veces he recurrido a la novela histórica, y es algo que intento fomentar en los alumnos, que se aficionen a la lectura y aprendan historia a la vez. No sé, podría citar Espartaco, de Howard Fast; Las uvas de la ira, de John Steinbeck; autores como Gore Vidal o Robert Graves. En España, sin duda, Miguel Delibes, cualquiera de sus obras, aunque no sea propiamente novela histórica, pues son un extraordinario retrato de un país, una tierra y una época.

Voy a citar tres novelas gráficas. Una la leímos en clase el año pasado, Democracia, de Alecos Papadatos y Abraham Kawa, sobre el origen de la democracia en la Antigua Grecia. La otra es Revolución, de Florent Grouazel y Younn Locard, sobre los inicios de la Revolución Francesa. La tercera es El arte de volar, de Antonio Altarriba y Kim, con el trasfondo histórico de la España del siglo XX.

En cuanto a tu trayectoria profesional, antes de llegar al IES Senara, ¿qué otros destinos han marcado tu trayectoria profesional?

Casi siempre he trabajado en las provincias de Salamanca y Ávila, en centros rurales y también en las capitales. Aunque fue en Palencia donde tuve mi primera experiencia docente larga, donde me “solté” como profe, por eso tengo un especial recuerdo de ese destino.

¿Son los alumnos del IES Senara muy distintos de los de otros destinos anteriores?

No, qué va, son jóvenes, adolescentes, con los problemas típicos de esa edad tan difícil, pero también bonita, llenos de energía, ilusiones, ganas de hacer cosas…, aunque a veces los padres y los profesores no consigamos entenderlos.

Disfrazado de pirata en la fiesta del XXV Aniversario del instituto, acompañado de sus alumnas de 1.º de Bachillerato. FOTO: N. Conde

¿Qué expectativas tienes en tu nuevo destino?

Voy a un centro que ya conozco, donde trabajé dos años y estuve encantado. Muchos compañeros de entonces ya no están, seguramente habrán cambiado muchas cosas, pero sé que sigue siendo un buen centro, en una ciudad pequeña y tranquila como es Ávila.

Con la marcha de Carlos Yuste, perdemos un excelente profesor de Geografía y de Historia, como docente y como persona. Los alumnos agradecerán siempre su manera de explicar la Historia una, y otra vez, y todas las que sean necesarias, para que nada quede sin ser comprendido. Los profesores nos quedamos sin un buen compañero, discreto, amable, educado, conversador. Te deseamos mucha suerte en esa ciudad maravillosa y llena de Historia. ¡Hasta pronto!

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