Entrevista a José Fernando Pablos Navazo

José Fernando Pablos Navazo, profesor del departamento de cultura clásica, con destino definitivo en el IES Senara desde el curso 2008/2009, se jubila después de treinta y siete años entregado y apasionado por la enseñanza. La Revista Cosas del Senara le ha hecho una entrevista en la que nos devela su pasión por los clásicos, los maestros y profesores que le marcaron en su adolescencia y juventud, sus mejores vivencias y algunos de los proyectos desarrollados en el centro, y su visión sobre el estado actual de la enseñanza de las Humanidades. Además, nos deja dos grandes consejos para profesores y alumnos.

Empezando por tu formación, ¿de dónde surge tu pasión por los clásicos?

Se me daban bien los estudios, pero mostraba mayor interés por las letras. Tuve en el Instituto Fray Luis de León un excelente profesor de griego, Francisco Ferrero, quien despertó mi vocación. A lo largo de la carrera de Filología Clásica y durante toda mi vida he disfrutado de los autores griegos y latinos.

¿En qué momento supiste que la enseñanza era tu vocación? De no haber sido profesor, ¿en qué otra profesión te habrías visto realizado?

Desde chico. Con 19 años ya daba clases particulares de latín. De no haber sido profesor, habría sido periodista. Pero me alegro de haber desempeñado una de las profesiones más gratificantes del ser humano. El trato con jóvenes de entre 13 y 18 años, en los que se forja el carácter, las amistades y la vocación me ha permitido sentirme joven y aprender siempre de ellos.

¿Has tenido algún profesor que te haya influido especialmente?

Muchos. Mi maestro de 5.º del Colegio San Estanislao de Kostka, don Paco, el maestro bueno. D. Marino, un sacerdote y buen tutor de 8.º en el Colegio Maestro Ávila. Francisco Ferrero, el profesor de griego a quien debo mi vocación. Fernando Rodríguez de la Flor, profesor de literatura de COU en el IES Fray Luis de León, a quien debo el gusto por la buena literatura. Francisco Villar Liébana, mi profesor de Indoeuropeo, el hueso de la carrera, de quien aprendí muchísimo y Agustín García Matilla, profesor de Lectura de Imagen, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Complutense.

De tus compañeros de trabajo, ¿de quién has aprendido más?

De una compañera de lengua del IES León Felipe de Benavente, que se llama Eugenia, quien me hizo mejor persona y que es mi esposa. De Manuel Luis Méndez Moreno, director del IES Virgen del Soterraño de Barcarrota, en Badajoz, un profesional de la cabeza a los pies, de quien aprendí todo lo que tenía que saber como director. Y de Luis Martín Figuero, del IES Senara, de quien espero todavía aprender más.

En cuanto a tu trayectoria profesional, antes de llegar al lES Senara, ¿qué otros destinos han marcado tu camino?

Podría decir que todos los institutos en los que he trabajado me han dejado una huella. Recuerdo con especial cariño el primer instituto en el que empecé a trabajar con 23 años, el IES Buero Vallejo de Guadalajara, donde tuve muchos buenos alumnos y compañeros; el instituto de Barcarrota, donde fui secretario por primera vez; el IES Vía de la Plata de Guijuelo, un centro muy complejo donde también fui secretario y director, del que también conservo buenos amigos.

Cuando llegaste al Senara, ¿qué es lo que más te llamó la atención del instituto? ¿Cómo lo caracterizarías? ¿Cómo definirías a sus alumnos?

Lo primero que me llamó la atención es la singularidad y belleza del edificio, con ese claustro circular. Es un instituto en el que los alumnos se mueven en redes de contacto: los cursos, el autobús, los pueblos de procedencia, las familias. Eso hace que estén muy protegidos, porque todos se conocen.

Los alumnos no son diferentes de los de otros sitios, quizá hoy estén más conectados, pero más conectados a su intrared, a su mundo más cercano, y paradójicamente, en unos tiempos en los que el acceso a la información y la comunicación es mayor, viven en un mundo muy reducido.

Nos sentimos orgullosos al ver los buenos resultados de muchos alumnos, pero especialmente cómo salen adelante los alumnos que más lo necesitan.

A este instituto acuden todos los alumnos de las comarcas de Las Villas y Tierras de Cantalapiedra, independientemente de su condición social, económica o académica. Y de todos pretendemos sacar el máximo. Por eso nos sentimos orgullosos al ver los buenos resultados de muchos, pero especialmente cómo salen adelante los alumnos que más lo necesitan. En esa labor están implicados los profesores, los equipos directivos y el departamento de orientación, a cuyo frente está Consuelo Ramos, la orientadora. Y esa es para mí la marca del IES Senara, lo que nos define como centro.

Una de las iniciativas que has impulsado desde el departamento de Cultura Clásica ha sido la creación de los Premios de Traducción FONS SALVTIS (Memorial Begoña Pérez Cáceres). ¿Cómo y por qué surgen estos premios? Háblanos de ellos.

Del mismo modo que hay premios de poesía, de relato breve o largo, de fotografía, de enigmas matemáticos, planteamos durante el curso 2009/2010 un premio de traducción de un autor griego o latino mi compañera Begoña y yo. La traducción es todo un arte y una profesión. El nombre de FONS SALVTIS fue sugerencia de mi amigo Ricardo Martín Valls y desde la 2.ª edición llevan el nombre de Begoña Pérez Cáceres, pues ella falleció ese curso a la edad de 27 años. Son una ocasión para dar a conocer a toda la comunidad educativa autores como Catulo, Plauto, Virgilio, Ovidio, Séneca, Quintiliano…

Entrega IX Premios de Traducción Fons Salvtis (Curso 2020-2021)

Durante tu estancia en el centro has desarrollado muchos proyectos (numerosos vídeos didácticos, versiones sonoras de hechos históricos, reproducción de un mosaico romano), exposiciones en el centro (El Legado Romano: el latín y las lenguas romances, El Legado Romano: construcciones e infraestructuras), actividades complementarias (viajes a Roma, Mérida, visitas a museos, asistencia a obras de teatro), y has promovido la participación de los alumnos en diversos certámenes. ¿Hay alguna de estas actividades de la que guardes un recuerdo especial?

De todas. Todas responden a un programa planificado: enclaves prerromanos, ciudades del imperio, el legado romano. Quizá no se valoró en su momento lo suficiente, pero que África Prieto González quedase segunda en una Olimpiada de Latín fue un logro, porque detrás de ello hay muchas horas extra de preparación de ese Certamen Ciceronianum, tardes, sábados, para una prueba muy difícil. En el terreno personal mis alumnos me cantaron el Cumpleaños Feliz en el Coliseo de Roma, el día que cumplí 52 años y, a cada frase, fueron uniéndose más personas, para terminar todo un Coliseo cantando al unísono. Tres años después me cantaron en pijama la misma canción 26 alumnos en mi habitación del hotel.

Olimpiada de Latín. Certamen Ciceronianum (Curso 2021-2022)

Además de profesor y jefe del departamento de Cultura Clásica, durante varios años formaste parte del equipo directivo del centro. ¿Cómo recuerdas esa etapa?

He sido secretario en tres institutos y director en uno. Me uní al proyecto ilusionado de Fernando Vázquez por que el centro creciera. Destacaría haber incluido en la red del centro a los pueblos cuyos alumnos antes iban a Santa Marta: Huerta, Encinas, San Morales, Aldearrubia, etc. y la creación del Foro Educativo, con todos los alcaldes de la zona. También destacaría la valiente implicación de la asociación de madres en aquellos tiempos. Lo peor de ser cargo directivo es que te priva de dar clase a más grupos y a mí lo que me gusta es la docencia.

Siempre te han gustado mucho las nuevas tecnologías. ¿Cómo las has incluido en tus clases en estos últimos años? ¿Crees que han supuesto una mejora de la calidad de la enseñanza?

Las llamadas nuevas tecnologías ya las usaba desde el curso 1989/90, cuando me compré mi primer Macintosh Classic con el que hacía un periódico llamado ROMA VIVA. He dado mis clases siempre ayudado por ellas: he creado páginas web, audios, vídeos, plataformas educativas, apps.

Las autoridades educativas piensan que las TICs son la panacea y que todo se resuelve con dotar a los centros de muchos ordenadores, pantallas con alta resolución, pizarras digitales y eso no son más que un soporte, una herramienta, no un fin en sí mismo. El saber se adquiere leyendo mucho, viajando, escuchando.

El periodismo también ha sido otro de tus fuertes. ¿Alguna vez has llegado a incorporarlo en tus materias? ¿Cómo?

Sí, en el IES Fernando Robina de Llerena (Badajoz) creé el periódico ROMA VIVA, que obtuvo un accésit en los Premios Prensa-Escuela. En él los alumnos trataban la historia de Roma como información de actualidad y la redactaban en forma de artículo, editorial, viñeta, anuncios por palabras. El Periódico RES NOVAE del IES Vía de la Plata de Guijuelo fue una continuidad de aquel y obtuvo el Premio Santillana de Bachillerato. Luego he hecho programas de radio y en la Revista Cosas del Senara hemos hecho entrevistas en audio y vídeo, hemos creado la versión podcast. Presentar la historia como información de actualidad aumenta el interés y capta la atención del alumno.

Con los compañeros del Departamento de Lengua has colaborado en las guardias de Biblioteca. ¿Cómo crees que se podría mejorar y dinamizar el funcionamiento de este servicio?

De una biblioteca lo más importante es que los alumnos, padres y profesores lean sus libros, aunque no estén muy bien catalogados o guardados. Los indicadores de logro, como se dice con la nueva nomenclatura, serían cuáles y cuántos libros se leen por cursos. Cuando yo llegué al instituto, el coordinador, Fernando Vázquez, organizaba lecturas en voz alta, actuaciones breves, que podrían recuperarse.

Haciendo un resumen de tu trayectoria como profesor, ¿qué ha sido lo más satisfactorio de tu trabajo? ¿Y lo más ingrato?

Lo más satisfactorio me ha venido de los alumnos, de aquellos a los que has ayudado a superar sus carencias o sus dificultades -ellos te lo dicen después- y de aquellos otros que han dado lo máximo de sí mismos y han logrado todo lo que se han propuesto. Como valor añadido, no he podido evitar hacer amigos entre mis compañeros en casi todos los centros por los que he pasado.

Si tuvieses que elegir un momento en el IES Senara, ¿cuál sería?

En 2012 el Departamento de Educación Física organizó una Carrera Solidaria en la que participó toda la comunidad educativa, los alumnos, las madres, los profesores. Una carrera y una chocolatada. Se ve en las caras de felicidad en las fotos o en ese vídeo que está subido en YouTube.

¿Qué consejos darías a tus compañeros de profesión y a tus alumnos?

A mis compañeros profesores les digo que traten a sus alumnos como si fueran sus hijos, que busquen siempre lo mejor para ellos, que esta es una profesión muy agradecida, porque siempre recibes más de lo que llegas a dar. Dice Cicerón en el De oratore: Vt sementem feceris, ita metes. “Tal como siembres, así cosecharás.”

A los alumnos les digo que aprovechen el tiempo y la oportunidad de aprender de todo por especialistas en todas y cada una de las materias. Merece la pena, como dice Cicerón: Litterarum radices amaras, fructus dulces. “Las raíces del estudio son amargas, dulces sus frutos.” Que se rodeen de buenos amigos, que pueden ser los de toda la vida, que encuentren alternativas al ocio sedentario y de bares: paseos, excursiones, lectura, cine, deporte. Lo que Séneca resumía en mens sana in corpore sano.

Como dice Cicerón: Litterarum radices amaras, fructus dulces. “Las raíces del estudio son amargas, dulces sus frutos.”

Actualmente, ¿crees que las Humanidades están en decadencia? ¿Por qué?

Las humanidades estudian la creación del ser humano: el pensamiento, el arte, la literatura, la música, la historia, las lenguas, modernas y clásicas. Los políticos ignorantes, para los que no existe el ayer porque todo lo han inventado ellos, desprecian todo aquello que desconocen. Las humanidades no pueden estar nunca en decadencia. Si lo que hemos creado lo llevamos al olvido, viviremos en un adanismo permanente.

Dice Cicerón en el De oratore: Vt sementem feceris, ita metes. “Tal como siembres, así cosecharás.”

¿Qué le dirías a aquellos que desprecian las lenguas latina y griega considerándolas lenguas muertas e inservibles?

Pues que lo digan con la boca pequeña, para así disimular su ignorancia. Una lengua muerta es aquella que ya no habla ninguna persona, como algunas lenguas amerindias cuyos últimos hablantes mueren. Pero como todo el mundo sabe, las lenguas son organismos vivos, permeables a la influencia de otras lenguas y susceptibles de cambios. El latín, a lo largo de más de veinte siglos, ha dado lugar a las lenguas romances: francés, español, gallego, catalán, rumano, italiano, portugués, que se hablan en Europa, África, América… Nosotros hablamos básicamente un latín del siglo XXI. Lo mismo sucede con el griego clásico y el griego moderno. Y qué mejor manera de conocer nuestra lengua con propiedad que conociendo su origen, por no hablar de toda la cultura occidental: la política, el derecho, los géneros literarios, las formas artísticas, las infraestructuras, la dieta mediterránea, el vino… ¡Nuestro mundo es clásico! ¿Qué les diría? Que vean La Vida de Brian y estén atentos a la secuencia en la que se da la respuesta a qué han hecho los romanos por nosotros.

En el terreno de las recomendaciones literarias, ¿cuáles son para ti las lecturas de autores clásicos que consideras imprescindibles para aquellas personas que no somos expertos en la materia como tú?

Homero, Odisea; Sófocles, Edipo Rey; Eurípides, Medea; Virgilio, Eneida; Catulo, Poemas; Horacio, Odas; Ovidio, Metamorfosis; Cicerón, Sobre la amistad; Séneca, Cartas a Lucilio.

Inicias una etapa muy especial de tu vida, ¿qué vas a echar de menos de tu trabajo en ella?

La audiencia fiel que supone estar en un aula con pares de ojos mirándote y escuchándote. No disponer de los alumnos como actores de teatro, sus voces para un podcast… Los ratos de tertulia con los compañeros con ese corazón que pone Mariola en el café.

¿Qué planes o proyectos tienes preparados para esta nueva etapa de tu vida?

Estar disponible para lo que mi hija pueda necesitar ahora, darme buenos paseos fluviales y marítimos, seguir leyendo, ponerme al día con el alemán, aprender árabe, un curso de edición de vídeo, quedar con los amigos, viajar en fechas con menos turistas, un poco lo de siempre, pero con más tiempo.

Ilustración realizada por Lucía Sánchez de la Torre, exalumna del IES Senara.

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