Levanta la mirada

Sayago

Uno de nuestros defectos es que siempre caminamos mirando al suelo, quizás sin darnos cuenta, para no tropezarnos con las piedras del camino, y se nos olvida que, si miramos hacia arriba, el mundo es mucho más mágico.

Si no me creéis, haced la prueba: alejaos del pueblo, recorred ese camino que sabéis que no lleva a ninguna parte, pero que está alejado de las casas, de los vecinos, de la gente, del ruido.

Cuando os encontréis en medio de la nada, mirad hacia arriba, hacia el cielo. Qué estampa tan bonita, ¿eh? Sobre todo si tu querido pueblo está en el horizonte, intercalando las pequeñas casas con el azul del cielo y el verde del campo.

Siéntate en algún lugar y sigue mirando a tu alrededor; disfruta, descansa, sueña, imagina.

Pero aún es más especial si os dejáis llevar por la juventud, esa que tenéis por ahí dentro, guardada pero presente.

En medio de la noche, escapaos, recorred ese mismo camino y sentaos en el mismo lugar. Levantad la mirada y dejaos llevar por la tranquilidad, por la felicidad; sonreíd y vivid.

 

Sandra Manjón Miguel  (4º de ESO A)

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