{"id":1234,"date":"2018-12-10T17:28:19","date_gmt":"2018-12-10T17:28:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/?p=1234"},"modified":"2018-12-10T17:30:51","modified_gmt":"2018-12-10T17:30:51","slug":"el-pasador-capitulo-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/?p=1234","title":{"rendered":"El \u00abpasador\u00bb (cap\u00edtulo III)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Adam se despert\u00f3 a\u00fan aturdido, con la cabeza d\u00e1ndole tumbos y la vista difusa. Lo \u00faltimo que recordaba era esa bala atravesando su hombro y su vista nubl\u00e1ndose poco a poco hasta que perdi\u00f3 la consciencia&#8230; Lo otro, qui\u00e9n le hab\u00eda llevado hasta su dormitorio&#8230; ni lo sab\u00eda. Se palp\u00f3 la extremidad que hab\u00eda sido victima de la metralla: estaba debidamente vendada y desinfectada, apenas le dol\u00eda al moverla, aunque notaba que le costaba m\u00e1s de lo habitual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Umm&#8230; Parece que el paciente se ha despertado- dijo la voz de&#8230; \u00a1Richard Upwell! Estaba mirando absorto por la \u00fanica ventana que ten\u00eda la habitaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-\u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-\u00a1Vaya descort\u00e9s! -espet\u00f3 el otro con un aspaviento, sin apartar sus ojos de la calle. Por la luz Adam dedujo que ser\u00eda por la ma\u00f1ana-. Por lo menos podr\u00eda darme las gracias, le he salvado la vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-\u00bf\u00a1C\u00f3mo!?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Lo que usted oye. A ver, dif\u00edcil result\u00f3 con todos los agentes por ah\u00ed, pululando e impidiendo a la gente entrar en la cafeter\u00eda. Pero soy algo carism\u00e1tico y consegu\u00ed rescatarle. Y perdone por el incidente de la polic\u00eda, no estaba planeado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Me debes una gorda, \u201cUp\u201d. Al menos me habr\u00e1s tra\u00eddo la pasta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-No. No acab\u00f3 la tarea que le encargu\u00e9 -respondi\u00f3, gir\u00e1ndose hacia \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-\u00a1Pero no fue porque no quisiera! Esos polis lo estropearon todo. Y de todos modos, los habr\u00e1n encerrado en unos calabozos&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Cr\u00e9ame, ya me gustar\u00eda a m\u00ed que hubiese sido as\u00ed. El Juez Superior de Westport, William Goldman, los ha absuelto y puesto bajo su protecci\u00f3n en la \u201cFree Home\u201d, una residencia llena de intelectuales exiliados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-\u00a1Pero si la orden de arresto la dio \u00e9l mismo! \u00a1No me mientas!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Ese juez es amigo personal de la reina y un gran terrateniente. Tiene la influencia necesaria para salvar a m\u00e1s de uno de esos pensadores y protegerlos. Y el arresto lo mand\u00f3 hacer para que su jefe, el Juez Superior del Tribunal Real, no lo hiciese antes y los condenara a muerte a los dos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Bueno, bueno, al grano. Quieres que vaya a esa casa llena de gente lista y acabe la faena, \u00bfno?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-En efecto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Suelta al gallina un poco m\u00e1s y te aseguro que no vivir\u00e1n cuando el sol baje.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Hasta que los mate no hay m\u00e1s dinero. Recuerde el trato y que usted puede vivir gracias a mi material. Piense en c\u00f3mo vivir\u00eda si no le permito vender. -Adam no respondi\u00f3 a ello, pero sab\u00eda perfectamente la respuesta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-No se hable m\u00e1s- contest\u00f3 duramente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Tome -dijo, ofreci\u00e9ndole un sobre que ten\u00eda guardado en el bolsillo interior de su chaqueta-, aqu\u00ed tiene un correo firmado por la madre de Juan de Espronza, un escritor que se refugia all\u00ed. Vaya y diga a los guardias de la entrada que se lo tiene que entregar a \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_1239\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/28484__162_a_1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1239\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1239\" src=\"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/28484__162_a_1.jpg\" alt=\"Luis Serrano\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/28484__162_a_1.jpg 600w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/28484__162_a_1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1239\" class=\"wp-caption-text\">Luis Serrano<\/p><\/div>\n<p><span style=\"color: #000000\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Adam hab\u00eda cogido la l\u00ednea de tranv\u00eda que llevaba al extrarradio de la ciudad y a partir de all\u00ed hab\u00eda andado hasta aquellas zonas donde a\u00fan el plomizo y fr\u00edo cemento no hab\u00eda llegado, y las viejas y se\u00f1oriales villas de los terratenientes adinerados se repart\u00edan aisladas muchas veces entre jardines y prados verdes, conectadas por h\u00famedos caminos de tierra partidos a la mitad por una hilera de yerba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Una de ellas resaltaba de entre todas, con su madera blanca, como de n\u00e1car; y un tejado rojo que se alzaba exc\u00e9ntrico entre todos esos palacetes. Aquella mansi\u00f3n de la calle \u201cSalvation\u201d, n\u00famero tres, estaba delimitada por una verja de hierro con pinchos en su extremo superior, y custodiada en las puertas del vallado por dos soldados que charlaban tranquilos en aquel apacible d\u00eda soleado. No obstante, al verle dirigirse hacia all\u00ed, cambiaron sus sonrisas por tercas muecas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-\u00bfQu\u00e9 desea?-le dijo uno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Adam le tendi\u00f3 la carta, con la debida nota que indicaba que \u00e9l deb\u00eda entregarla en persona. El\u00a0 hombre torn\u00f3 sus ojos y le mir\u00f3 de reojo por encima del papel. Se la volvi\u00f3 a dar e hizo un gesto con la cabeza a sus compa\u00f1eros para que le dejaran pasar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Conozco la firma de Mar\u00eda Jos\u00e9 de la Rosa. \u00a1Si no, ni le dejar\u00eda pasar! -coment\u00f3 a sus espaldas al otro soldado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Otro hombre guardaba la puerta. Subi\u00f3 por las crujientes escaleras al portal e hizo lo mismo. Estaba ansioso y le sudaban las manos&#8230;; ten\u00eda tanto miedo de que le pillasen y le arrestasen. No obstante el otro tambi\u00e9n hizo la vista gorda, abri\u00f3 la puerta y le invit\u00f3 a entrar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Tendr\u00e9 que guiarle, \u00bfno? Nunca le he visto por aqu\u00ed -fue lo que le dijo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Entraron por un vest\u00edbulo que daba paso a un largo pasillo con varias puertas a cada lado; y que, por lo que se ve\u00eda por los cristales de una ventana enrejada del fondo, daba a un amplio jard\u00edn. En todo ese corto trayecto Adam no pudo dejar de mirar de reojo el fusil que pose\u00eda el hombre y su enorme bayoneta&#8230; \u00bf\u00a1C\u00f3mo saldr\u00eda luego de all\u00ed!? No lo hab\u00eda pensado&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Le invit\u00f3 a entrar en una de las habitaciones que surg\u00edan del pasillo. Le dijo un suave \u201cAdi\u00f3s\u201d y cerr\u00f3 la puerta tras de s\u00ed. El sal\u00f3n ol\u00eda a libro viejo, ese aroma que desprenden las hojas amarillentas\u00a0 que se parece tanto al de la vainilla, pero sin llegar a serlo del todo. Y no era por casualidad: las paredes estaban cubiertas de vol\u00famenes encuadernados en un cuero ya descolorido por el tiempo. Varios escritorios se repart\u00edan por la gran sala, muchos con m\u00e1quinas de escribir, pero lo m\u00e1s resaltable de todo era una enorme chimenea donde ard\u00eda un fuego intenso, alrededor de la cual se situaban unos sillones forrados de tela carmes\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">En esos sillones estaban sentados Karster Maier y Fremont Engraf junto con otro hombre. \u00c9l ten\u00eda una media melena rizada y negra, como una noche cerrada, que llegaba hasta poco m\u00e1s de las orejas. Pose\u00eda asimismo un bigote, y una perilla que part\u00eda desde su labio inferior y que sobresal\u00eda de su ment\u00f3n como si fuese la de un chivo. Su ojos eran tan negros como sus pelos y su piel&#8230; Su piel parec\u00eda la de un muerto, un muerto viviente, aunque en sus ojos brillaba el \u00edmpetu de la juventud.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">-Parece que aqu\u00ed llega mi correspondencia -coment\u00f3 a los otros, se\u00f1alando con el pulgar-. Mi madre es muy estricta con que el mozo me la entregue en persona. \u00a1No se f\u00eda de nadie!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Adam se acerc\u00f3 hacia ellos. A\u00fan dudaba sobre si hacerlo o no. Si lo hac\u00eda, estaba seguro de que las f\u00e9rreas balas de los guardias le alcanzar\u00edan; y, si no le apresaban al momento, se le pondr\u00eda en b\u00fasqueda y captura. Por otra parte, si no lo hac\u00eda, \u201cUp\u201d no le permitir\u00eda pasar y se quedar\u00eda sin dinero y&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Le tendi\u00f3 la carta a Espronza y este alarg\u00f3 su brazo. En el momento en que los blanquecinos dedos del intelectual tocaron el papel, y en un impulso repentino, Adam meti\u00f3 su mano en el interior de la gabardina, sac\u00f3 el rev\u00f3lver y apunt\u00f3 a Karster.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Presion\u00f3 el gatillo y la bala alcanz\u00f3 el techo. \u00a1Mierda, alguien le hab\u00eda empujado y se hab\u00eda ca\u00eddo al suelo! Un pu\u00f1o golpe\u00f3 su cara. Abri\u00f3 los ojos y lo que vio fue que una mujer le hab\u00eda placado y que el otro pu\u00f1o de ella iba a caer sobre su cara en unos instantes, mientras que Juan de Espronza gritaba ayuda a los guardias y Karster Maier empezaba a respirar de forma acelerada, pareciendo tener una especie de ataque nervioso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Una vez llegaron los guardias, esa mujer, m\u00e1s bien esa chica, se levant\u00f3 y dej\u00f3 de golpear su magullada cara. Le ataron de pies y manos a la pata de una mesa y le dejaron all\u00ed, esperando a que el tal \u201cLord Goldman\u201d llegase, pues ese era el maldito d\u00eda en que iba a hacer una visita a sus acogidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Le sirvieron una infusi\u00f3n de yerbas a Karster para que se tranquilizara y esperaron; mientras, el impredecible tiempo de Westport hab\u00eda cambiado a lluvia torrencial. Adam miraba las gotas de agua competir en los cristales de la ventana mientras saboreaba la sangre de su boca. Le dol\u00eda toda la mand\u00edbula y apostaba a que ten\u00eda un ojo morado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">La chica que le hab\u00eda causado eso le miraba fijamente desde uno de los divanes carmes\u00ed. Ten\u00eda una cara maquillada de blanco seg\u00fan mandaba la moda, pero con unas mejillas resaltadas con un polvo rosado. Sus ojos azules, que pod\u00edan ser inspiraci\u00f3n para un poema, se le antojaban duros y fr\u00edos como las aguas del \u00e1rtico, y su cara terminaba en un fino ment\u00f3n. Su cuerpo parec\u00eda ser ligero, y sus brazos eran delgados, pero no d\u00e9biles, como hab\u00eda sentido Adam.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">La puerta se abri\u00f3. William Goldman cerr\u00f3 dando un portazo; parec\u00eda nervioso. Se quit\u00f3 el sombrero de copa alta para saludar seg\u00fan el protocolo, pero r\u00e1pidamente lo rompi\u00f3. Dej\u00f3 la prenda sobre una mesa y pregunt\u00f3 qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido, sin ning\u00fan lirismo en su voz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #000000\">CONTINUAR\u00c1<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><span style=\"color: #008000\"><strong>Manuel de Castro de Diego\u00a0 (Cuarto de ESO &#8211; B)<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Adam se despert\u00f3 a\u00fan aturdido, con la cabeza d\u00e1ndole tumbos y la vista difusa. 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