{"id":1290,"date":"2019-01-21T15:46:52","date_gmt":"2019-01-21T15:46:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/?p=1290"},"modified":"2019-05-21T19:23:06","modified_gmt":"2019-05-21T19:23:06","slug":"el-pasador-y-capitulo-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/?p=1290","title":{"rendered":"El \u00abpasador\u00bb (&#8230; y cap\u00edtulo V)"},"content":{"rendered":"\n<h4>Manuel de Castro de Diego. 4.\u00ba ESO B<\/h4>\n\n\n\n<p>William apag\u00f3 con el tal\u00f3n el cigarro en el suelo embarrado\nque rodeaba la \u201cWhite-Factory\u201d. Mejor que Adam no le hubiese mentido&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>La ubicaci\u00f3n de la f\u00e1brica le parec\u00eda un tanto peculiar. \u00c9l\nten\u00eda una visi\u00f3n de esta desde una plaza a la que daba la puerta trasera del\nedificio, y tambi\u00e9n pod\u00eda ver las dos calles que la rodeaban y los edificios\nque la delimitaban. Al lado izquierdo hab\u00eda viviendas y talleres viejos construidos\ncon piedra, madera e incluso con adobe. Tal era la antig\u00fcedad de las\nconstrucciones de piedra que en un arco que abr\u00eda&nbsp; a la plaza se pod\u00eda leer: \u201cOne God, One\nState, One King, One People. Long Live to the North Kingdom\u201d, uno de los lemas\ndel absolutismo que hab\u00eda ca\u00eddo hac\u00eda m\u00e1s de doscientos a\u00f1os. No obstante, las\nletras eran ahora poco legibles por la suciedad que a trav\u00e9s de los a\u00f1os las\nhab\u00eda sepultado, como el ideal que representaban. Sin embargo, en el ala derecha\nse ve\u00edan los nuevos edificios de ladrillos rojos donde se hacinaban los\nobreros.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cWhite-Factory\u201d, pues, se hab\u00eda construido entre dos\nmundos, pensaba Will. Y en cuanto a su aspecto&#8230; era deplorable. La gran\nchimenea, de la que en otro tiempo deb\u00eda de haber surgido una negra columna de\nhumo, estaba medio derruida y dejaba ver sus cascotes diseminados por suelo.\nMuchas de las ventanas estaban apuntaladas con tablas y la puerta de metal que\ndaba a la plaza parec\u00eda agujereada por balas. En cuanto a otro edificio anexo\nm\u00e1s peque\u00f1o que debi\u00f3 de servir de oficina, presentaba un tejado semiderruido y\nen un balc\u00f3n ondeaban banderas desgarradas y descoloridas en unos m\u00e1stiles. Por\n\u00faltimo, sus paredes estaban recubiertas de marcas de orines y mugrientos carteles\nsuperpuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio era total en ese momento; hab\u00eda elegido para la\noperaci\u00f3n un d\u00eda festivo en el que la gente se iba al parque, a las afueras o a\nla plaza mayor para comer con su familia, pasar el tiempo en compa\u00f1\u00eda o\nsimplemente relajarse en uno de los pocos d\u00edas en los que nadie trabajaba. Iba\nvestido de paisano, con una boina calada en la cabeza y unos ropajes\ndesgastados y remendados hasta el extremo. Quer\u00eda ver el lugar antes sin\nlevantar sospechas. Se levant\u00f3 del banco donde estaba sentado y se dirigi\u00f3 al\narco. Detr\u00e1s de sus columnas estar\u00eda a salvo si hab\u00eda un tiroteo, que era lo\nm\u00e1s probable. Una vez all\u00ed, relajado, sac\u00f3 un silbato y sopl\u00f3. Era la se\u00f1al.<\/p>\n\n\n\n<p>Los polic\u00edas empezaron a romper ventanas, a salir del umbral\nde las esquinas y a surgir desde las azoteas. Todos apuntaban con rifles o\nrev\u00f3lveres al edifico. Uno de ellos, que tuvo que encargarse de ello por\nsorteo, sali\u00f3 al medio del espacio y grit\u00f3 a viva voz:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Polic\u00eda! \u00a1Salid con las manos en alto o se abrir\u00e1 fuego!<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica respuesta fue el crotoreo de las cig\u00fce\u00f1as de una\niglesia cercana.  Pasaron unos minutos\ntensos cuyo \u00fanico ruido fue el ulular del viento. El agente se dio media vuelta\nencogi\u00e9ndose de hombros al ver que nadie sal\u00eda de all\u00ed. Adam le habr\u00eda\nenga\u00f1ado&#8230; \u00a1Menuda verg\u00fcenza!<\/p>\n\n\n\n<p>Todos empezaron a relajarse y algunos se atrevieron a salir de sus escondrijos para hablar con \u00e9l. Escuch\u00f3 al comisario Winston mascullar algo contra \u00e9l. En ese mismo instante, las oxidadas ruedas de las hojas del port\u00f3n comenzaron a moverse produciendo un profundo sonido met\u00e1lico, como si fuesen un tit\u00e1n de acero viejo. Los hombres, al escucharlo, se quedaron quietos durante un instante ef\u00edmero, pero pronto reaccionaron y corrieron otra vez a sus puestos.<\/p>\n\n\n\n<p>Del interior de la f\u00e1brica surgi\u00f3 una figura masculina de mediana edad. Su pelo, mayormente ocultado por un sombrero de copa alta, era de un negro profundo. No obstante, la perilla que surg\u00eda de su ment\u00f3n ya encanec\u00eda. Desde donde estaba, William no lleg\u00f3 a ver el color de sus ojos, en parte por la distancia, en parte por la oscuridad de su mirada y las gafas redondas que los cubr\u00edan. Vest\u00eda con un&nbsp; frac negro y blanco y una pajarita carmes\u00ed. En contraposici\u00f3n a esto, su postura era depravada, ten\u00eda chepa y deb\u00eda sostener parte de su peso sobre un bast\u00f3n de caoba.<\/p>\n\n\n\n<p>Los polic\u00edas manten\u00edan el dedo en el gatillo, dispuestos a apretarlo si cualquier indicio de agresi\u00f3n les llamaba la atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Soy Richard Upwell!-grit\u00f3 el capo-. \u00a1Y s\u00ed, soy yo el responsable de toda esa droga que corre por las venas de los ciudadanos! \u00a1Es culpa m\u00eda si he hecho algo malo!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Manos en alto! \u00a1Queda arrestado por orden de William\nGoldman! -grit\u00f3 el comisario, que se resguardaba detr\u00e1s de un banco.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Ja! \u00bfArrestado yo? -contest\u00f3\nir\u00f3nico-. \u00bfAcaso hice algo malo? Mantengo a mucha gente con el trabajo que doy.\nLa droga no se pasa ni se fabrica sola. \u00a1Lo saben ustedes bien, que hab\u00e9is\narrestado a muchos de mis&nbsp; pasadores! Y\nlos que no comen con mi dinero, alivian sus penas en el polvo blanco. \u00a1De cu\u00e1ntos\nsuicidios hablar\u00edamos, si no fuera por la \u201cWhite-Factory\u201d! Y lo m\u00e1s importante para\nvosotros: los trabajadores drogados no molestan, son esp\u00edritus dormidos que\ntrabajan y no arman ruido, aun viviendo en condiciones deplorables. \u00a1Vuestro\ntrabajo ser\u00eda m\u00e1s complicado si no fuera por la droga! \u00a1Huelgas, motines,\ninsurrecciones se suceder\u00edan incontrolables!<\/p>\n\n\n\n<p>Goldman sac\u00f3 la pistola de su cintur\u00f3n y quit\u00f3 el seguro.\nSab\u00eda que aunque su voz era mordaz y su tono convincente, no conseguir\u00eda adular\na sus compa\u00f1eros y mucho menos a Winston, que los comandaba.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Queda usted arrestado, Richard Upwell, por orden del juez\nsuperior del condado! -volvi\u00f3 a ordenar el jefe del cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUp\u201d realiz\u00f3 una mirada panor\u00e1mica con una mueca y escupi\u00f3 en\nel suelo. Una nueva r\u00e1faga de viento hizo ondear las deshilachadas banderas.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Ojal\u00e1 que vuestros cuerpos sean atravesados por tatas balas\nque pas\u00e9is sed de la sangre que vais a perder!<\/p>\n\n\n\n<p>Volvi\u00f3 sobre sus pasos y las puertas se cerraron de nuevo. De\nrepente, m\u00faltiples manos arrancaron con violencia las tablas que tapiaban las\nventanas acompa\u00f1ados de una bocina de alarma que ensordeci\u00f3 a todos. Despu\u00e9s,\nruido de cristales rotos y disparos. Los polic\u00edas respondieron r\u00e1pidamente el\nfuego. Will tambi\u00e9n sali\u00f3 de su escondrijo y puls\u00f3 el gatillo; no obstante, una\nbala perdida le tir\u00f3 la boina al suelo y volvi\u00f3 a refugiarse aterrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, los polic\u00edas ya se hab\u00edan metido en el\nedificio y se estaba empezando a adentrar en sus entra\u00f1as bajo la metralla y el\ndolor. El tiempo que pas\u00f3 Goldman detr\u00e1s del arco se le hizo eterno, a pesar de\nque no llevar m\u00e1s de media hora all\u00ed, hasta que un sudoroso comisario sin la\ngorra y con una marca carmes\u00ed en el uniforme le dijo que ya estaba todo\nterminado. Cogi\u00f3 la boina, se la volvi\u00f3 a calar en la cabeza y le sigui\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>El interior de la \u201cWhite-Factory\u201d era extremadamente l\u00fagubre,\ntodo estaba bajo una penumbra. Las distintas m\u00e1quinas de vapor que habr\u00edan\nestado encendidas de haber sido una factor\u00eda normal estaban desvencijadas o polvorientas\ny el aire ol\u00eda a \u00f3xido. Detr\u00e1s de este aspecto abandonado estaba el pastel.\nPlantas amontonadas, unas secas y otras reci\u00e9n cortadas, se amontonaban en\nfardos atados con cuerdas. \u201c\u00bfC\u00f3mo las meter\u00edan all\u00ed?\u201d -pens\u00f3. Tambi\u00e9n se ve\u00edan\nbarriles donde las mezclaban con productos qu\u00edmicos y bastidores donde se\ndejaba la pasta para que perdiese el agua. Del mismo modo, William vio los\npicadores donde convert\u00edan los bloques blancos en polvo y los paquetes de kilo.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfLo han capturado? -le pregunt\u00f3 al jefe del cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este neg\u00f3 con la cabeza y se\u00f1al\u00f3 con el pulgar a una\nestancia. Se acerc\u00f3. Dentro varios hombres estaban cortando la cuerda con la\nque Richard Upwell se hab\u00eda quitado la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel de Castro de Diego. 4.\u00ba ESO B William apag\u00f3 con el tal\u00f3n el cigarro en el suelo embarrado que rodeaba la \u201cWhite-Factory\u201d. 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