{"id":1530,"date":"2019-05-21T15:46:32","date_gmt":"2019-05-21T15:46:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/?p=1530"},"modified":"2019-05-21T15:46:37","modified_gmt":"2019-05-21T15:46:37","slug":"nuestro-bar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/?p=1530","title":{"rendered":"Nuestro bar"},"content":{"rendered":"\n<p>MANUEL DE CASTRO DE DIEGO. 4.\u00ba ESO B<\/p>\n\n\n\n<p>Entr\u00e9 en\nun bar. Seg\u00fan he escuchado en las callejuelas y plazas de la ciudad, un bar\npuede ser un buen reflejo de los ciudadanos que habitan nuestro pa\u00eds; y, puesto\nque deseo conocerlos, me propuse ir a uno. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo\nprimero que vi fue al camarero, un hombre de etiqueta, muy formal. Seg\u00fan\nescuch\u00e9 a un cliente despu\u00e9s, su nombre era Pablo. Hablaba de buenas maneras\ncon una mujer, aunque vi que cuando le daba el cambio se le \u201colvid\u00f3\u201d devolverle\nun euro \u00a1Y lo peor es que la chica no se dio ni cuenta! Bueno, aunque un\ndescuido aislado tampoco es grave, creo yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta\nmuchacha vest\u00eda con una camisa a cuadros rojos y blancos. Ten\u00eda su pelo rubio\nrecogido con un coletero carm\u00edn y murmuraba algo sobre su hermana. Creo que\ndec\u00eda que quer\u00eda entrar en su apartamento, pero ella se negaba a dejarle pasar\nporque quer\u00eda robarle comida y porque no le gustaba que vistiera de negro. Su\nnombre era Amarguras.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s,\nme fij\u00e9 en un hombre de mediana edad, tambi\u00e9n con camisa, pero de rayas\nverticales, estas rojas y amarillas, decorada en las solapas con estrellas de\ncinco puntas. Golpeaba la mesa, por lo que el camarero sali\u00f3 a llamarle la\natenci\u00f3n varias veces. A mi parecer, su queja era justa: ped\u00eda que le\natendiesen, pero nadie le hac\u00eda caso. Al final Pablo lo ech\u00f3 a patadas del local.<\/p>\n\n\n\n<p>En una\nesquina, atada con pies y manos con sogas a una silla, y amordazada con un\ntrapo, estaba retenida una hermosa muchacha. No entrar\u00e9 en detalles sobre su\nenorme belleza, pero parec\u00eda que a nadie le importaba. Tan solo recib\u00eda malas\nmiradas de Amarguras. <\/p>\n\n\n\n<p>En otra\nesquina, calentados por una chimenea que menguaba a marchas forzadas, reposaban\ndos viejos en sendos sillones. Me acerqu\u00e9 a uno de ellos, el m\u00e1s anciano, de\nmirada sombr\u00eda y gesto amargo. Un libro amarillo y viejo como \u00e9l reposaba entre\nsus piernas. Le pregunt\u00e9 por la chica amordazada, pero solo grit\u00f3: \u201c\u00a1dolores,\ndolores!\u201d a la vez que sollozaba desconsolado.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ver\nque no encontraba respuesta, le pregunt\u00e9 al otro. Se sentaba recto y ten\u00eda un\npalillo entre los labios. Miraba al fuego terco, aunque solo quedasen ascuas.\nLe pregunt\u00e9 a este por la chica, pero me contest\u00f3 que tal muchacha no exist\u00eda y\nque dejase de decir pamplinas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el\nmedio, un chico y una chica abr\u00edan la boca, alzaban el pu\u00f1o en un curioso\nespect\u00e1culo de mimos. Actuaban frente a un p\u00fablico de mediana edad muy\nnumeroso, que los miraban critic\u00e1ndolos vilmente. Por un momento, cre\u00ed que esos\nmimos ven\u00edan del norte, de m\u00e1s all\u00e1 de las monta\u00f1as que se derriten por el sol,\npero luego reflexion\u00e9 y deduje que los norte\u00f1os gritaban, pero los que\npresenciaban solo lo intentaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Por\n\u00faltimo, y frente a un gran televisor que retrasmit\u00eda un partido de f\u00fatbol,\nestaban sentados muchos adolescentes en torno a unas mesas llenas de cascos de\ncerveza vac\u00edos. Eran un tanto extra\u00f1os, parec\u00edan hipnotizados viendo la\npantalla. De hecho, me atrev\u00ed a dar una colleja a uno, pero ni se inmut\u00f3 y\nsigui\u00f3 viendo el encuentro. <\/p>\n\n\n\n<p>Sal\u00ed de all\u00ed consternado y sorprendido. \u00a1Cu\u00e1nta gente curiosa habita este pa\u00eds! \u00a1Qu\u00e9 extravagante es nuestro bar!<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/espana.forges-840x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1532\" width=\"394\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/espana.forges-840x1024.jpg 840w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/espana.forges-246x300.jpg 246w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/espana.forges-768x936.jpg 768w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/espana.forges.jpg 980w\" sizes=\"(max-width: 394px) 100vw, 394px\" \/><\/figure><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MANUEL DE CASTRO DE DIEGO. 4.\u00ba ESO B Entr\u00e9 en un bar. 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