{"id":1758,"date":"2019-12-09T16:43:09","date_gmt":"2019-12-09T16:43:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/?p=1758"},"modified":"2019-12-09T16:43:15","modified_gmt":"2019-12-09T16:43:15","slug":"tras-la-huella-de-el-conde-lucanor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/?p=1758","title":{"rendered":"Tras la huella de El Conde Lucanor"},"content":{"rendered":"\n<p>Alumnos de 3\u00ba de ESO componen un cuento a la manera de la obra de Don Juan Manuel.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"648\" src=\"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/el-conde-lucanor-1024x648.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1759\" srcset=\"https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/el-conde-lucanor-1024x648.jpg 1024w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/el-conde-lucanor-300x190.jpg 300w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/el-conde-lucanor-768x486.jpg 768w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/el-conde-lucanor.jpg 1264w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h4><em>UN GRAN NEGOCIO <\/em><\/h4>\n\n\n\n<h4>Por Alberto L\u00e1zaro Alonso. 3\u00ba ESO B<\/h4>\n\n\n\n<p>Otro d\u00eda hablaba Messi con su\nrepresentante de esta manera: <\/p>\n\n\n\n<p>-Pepe, un hombre me ha propuesto\nun negocio y me ha explicado c\u00f3mo podr\u00eda llevarse a cabo. Y es un negocio tan\nprovechoso que, si Dios quiere que salga seg\u00fan lo previsto, me favorecer\u00e1\nmucho, pues cada paso que d\u00e9 en ese negocio me rendir\u00e1 una ganancia, al final\nacumular\u00e9 tantos beneficios que el logro en su conjunto ser\u00e1 may\u00fasculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Messi le cont\u00f3 a su representante\nen qu\u00e9 consist\u00eda el negocio y c\u00f3mo hab\u00eda que llevarlo a cabo. Y entonces Pepe\nle respondi\u00f3: <\/p>\n\n\n\n<p>-Messi, siempre he o\u00eddo decir que\ndebemos atenernos a las cosas concretas y no confiar en unas ilusiones, porque\nde lo contrario nos pasar\u00e1 lo mismo que a Philippe con Mohamed.<\/p>\n\n\n\n<p>Messi pregunt\u00f3 qu\u00e9 le hab\u00eda\nsucedido a Philippe y a Mohamed y su representante respondi\u00f3: <\/p>\n\n\n\n<p>-Lionel, hubo una vez un mercader\nfranc\u00e9s, que se llamaba Philippe, que viaj\u00f3 al desierto del Sahara a proponerle\nun negocio a Mohamed, un comerciante marroqu\u00ed. Philippe quer\u00eda negociar con\nMohamed porque era el comerciante m\u00e1s torpe de la red de comerciantes\nafricanos. Al llegar al desierto, Philippe le propuso a Mohamed un cambio: \u201cel\nlugar donde mejor crece el arroz es aqu\u00ed, en el Sahara, por lo que te propongo\nun cambio: yo te dar\u00e9 semillas de arroz suficientes para que plantes 2.000\n\u00e1reas de terreno, y a cambio me tienes que dar una bolsa con 1.000 monedas de\noro\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>El comerciante acept\u00f3 el trato, y\nle dio la bolsa con las monedas de oro a cambio de las semillas de arroz.\nMohamed pens\u00f3 que el trato le beneficiaba a \u00e9l, porque iba a recuperar el valor\nde las monedas de oro que le hab\u00eda dado a Philippe. Empez\u00f3 a pensar que con\ntodo el dinero que iba a ganar podr\u00eda convertirse en el rey de Marruecos, tener\nun palacio enorme para vivir y todos los caprichos que quisiese, as\u00ed que plant\u00f3\nlas semillas de arroz. Pasaban los meses y el arroz no crec\u00eda, de manera que\nfue a preguntar a los dem\u00e1s comerciantes por qu\u00e9 no crec\u00eda el arroz. Estos se\nrieron de \u00e9l; le explicaron&nbsp; que el\nmercader franc\u00e9s le hab\u00eda enga\u00f1ado, porque el arroz no puede crecer en un\ndesierto, ya que el terreno y el clima lo impiden, por lo que se hab\u00eda\narruinado al hacerse tantas ilusiones y confiar en el absurdo trato que le\npropuso el franc\u00e9s. <\/p>\n\n\n\n<p>-As\u00ed que, Messi- concluy\u00f3 Pepe,\nsu representante-, si dese\u00e1is obtener aut\u00e9nticos beneficios, os conviene\nconfiar siempre en cosas razonables y no en ilusiones vanas. Y si quer\u00e9is\narriesgaros en alg\u00fan negocio por probar fortuna, hacedlo siempre sin aventurar\nnada que sea de valor. <\/p>\n\n\n\n<p>A Messi le gust\u00f3 lo que su\nrepresentante le dijo, y sigui\u00f3 su consejo y le fue bien. Y como a Piqu\u00e9 le\nagrad\u00f3 mucho el cuento de Pepe, hizo que lo copiaran en estas p\u00e1ginas y\nescribi\u00f3 este refr\u00e1n que dice as\u00ed: <\/p>\n\n\n\n<p><em>Quien vive de ilusiones, muere de decepciones. <\/em><\/p>\n\n\n\n<h4><em>LA JOVEN, LA ANCIANA, EL GATO Y EL RAT\u00d3N<\/em><\/h4>\n\n\n\n<h4>Por Javier Paradinas L\u00e1zaro. 3\u00ba ESO A<\/h4>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda hablaba una joven mujer de\nVilloruela con su anciana vecina, su consejera, y le dec\u00eda: <\/p>\n\n\n\n<p>-Una amiga m\u00eda de toda la vida,\nen quien conf\u00edo mucho, me ha aconsejado que salga con el apuesto hombre que ha\nvenido a vivir al pueblo, pero no lo conozco de nada y me gustar\u00eda que me\naconsejarais sobre lo que me conviene hacer en este caso. <\/p>\n\n\n\n<p>-Querida vecina -dijo la anciana-,\npara aconsejaros en esto desear\u00eda que supieses lo que sucedi\u00f3 a un se\u00f1or con un\nrat\u00f3n en su castillo. <\/p>\n\n\n\n<p>La joven pregunt\u00f3 qu\u00e9 le hab\u00eda\nsucedido y la anciana respondi\u00f3: <\/p>\n\n\n\n<p>-\u201cHab\u00eda una vez un se\u00f1or que\nviv\u00eda en un castillo&nbsp; y ten\u00eda serios\nproblemas en su hogar por un rat\u00f3n que se pasaba el d\u00eda entero comiendo en la\ncocina.<\/p>\n\n\n\n<p>Desesperado ante tal situaci\u00f3n,\ndecidi\u00f3 llevar un gato. El primero que llev\u00f3 era un animal impresionante,\nhermoso y fuerte, pero poco inteligente y el rat\u00f3n se burlaba de \u00e9l. Llev\u00f3 un\nsegundo gato, m\u00e1s inteligente y astuto que el anterior, pero el rat\u00f3n, a\u00fan m\u00e1s\nlisto que \u00e9l, merodeaba por la cocina solo cuando este estaba dormido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante tal situaci\u00f3n y ya desesperado,\nun vecino le llev\u00f3 un gato torpe y so\u00f1oliento que se pasaba el d\u00eda dormido en\nun rinc\u00f3n. El rat\u00f3n, confiado en que el gato no se mov\u00eda y por tanto no pod\u00eda\natraparlo, se paseaba junto a \u00e9l sin que este le hiciera caso. Hasta que un d\u00eda\nel gato lo atrap\u00f3 de un zarpazo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>-En cuanto a ti, joven muchacha-\nconcluy\u00f3 la anciana-, si ten\u00e9is dudas os dir\u00e9 que a veces, quien menos te lo\nimaginas, puede sorprenderte.<\/p>\n\n\n\n<p><em>No te dejes sorprender por las apariencias, juzga a la gente por sus actos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alumnos de 3\u00ba de ESO componen un cuento a la manera de la obra de Don Juan Manuel. 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