{"id":1873,"date":"2020-02-03T17:21:11","date_gmt":"2020-02-03T17:21:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/?p=1873"},"modified":"2020-02-03T17:21:18","modified_gmt":"2020-02-03T17:21:18","slug":"eric-vuillard-14-de-julio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/?p=1873","title":{"rendered":"\u00c9ric Vuillard: 14 de julio"},"content":{"rendered":"\n<p>MANUEL DE CASTRO DE DIEGO. Alumno de 1.\u00ba de Bachillerato HCS<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/vuillard-679x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1874\" width=\"276\" height=\"416\" srcset=\"https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/vuillard-679x1024.jpg 679w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/vuillard-199x300.jpg 199w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/vuillard-768x1157.jpg 768w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/vuillard.jpg 2000w\" sizes=\"(max-width: 276px) 100vw, 276px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>14 de julio<\/em> es una\npeque\u00f1a novela hist\u00f3rica centrada en la jornada que lleva su nombre del a\u00f1o\n1789, en Par\u00eds, cuando el pueblo franc\u00e9s asalt\u00f3 la Bastilla en un contexto\nhist\u00f3rico convulso donde el absolutismo, el arcaico orden feudal y la sociedad\nestamental estaban vi\u00e9ndose abajo para dejar paso a reg\u00edmenes constitucionales\nen econom\u00edas liberal-capitalistas. En esta novela se relata uno de los\nepisodios m\u00e1s c\u00e9lebres de la Revoluci\u00f3n Francesa (1789-1799) y a la vez, uno de\nlos m\u00e1s documentados. <\/p>\n\n\n\n<p><em>14 de julio<\/em> es una obra detallista, tal vez en\nexceso. Vuillard en cierto sentido abusa de esto, volvi\u00e9ndose el relato\nbarroco, pesado, con sus muchas referencias a las personas (porque aqu\u00ed no se\npuede hablar de <em>personajes<\/em>) a sus\nvidas pasadas y futuras y a sus anhelos\u2026 adem\u00e1s de la infinidad de puntos sobre\nlas \u00edes en todas las descripciones. Cierto es que, debido a la tem\u00e1tica de la\nobra, centr\u00e1ndose en una jornada de apenas doce horas, obliga a esto para no\nconvertir la peque\u00f1a novela en un relato, pero con este estilo la lectura en\nalgunas partes es confusa, pesada y aburrida. \u00a1Hasta utiliza un cap\u00edtulo entero\npara explicar los nombres de las personas y describir oficios e impresiones!\nTambi\u00e9n se echa en falta la narraci\u00f3n de la reacci\u00f3n de Luis XVI a estos\nacontecimientos, ya que se dedica una parte destacable del texto a describir su\npomposa vida y se hacen referencias a su persona entre la narraci\u00f3n de la\njornada del catorce. A mi parecer, fue una novela que pod\u00eda haber aspirado a\nabarcar un rango temporal mayor despoj\u00e1ndose de descripciones rococ\u00f3 que\ninterrumpen la lectura. <\/p>\n\n\n\n<p>Si bien es\ncierto esto, <em>14 de julio<\/em> es una\nexcelente novela para conocer, m\u00e1s all\u00e1 de las fr\u00edas p\u00e1ginas de los libros de\ntexto, como aconteci\u00f3 esa hist\u00f3rica jornada en la que se puso en jaque al\nAntiguo R\u00e9gimen. Se da rostro y cuerpo a la muchedumbre, d\u00e1ndole humanidad m\u00e1s\nall\u00e1 de una turba de indignados hambrientos para conocer m\u00e1s a fondo sus\nmotivos para hacer lo que hicieron. Adem\u00e1s, se da un contexto general al\nprincipio de c\u00f3mo estaba el Reino de Francia a \u00faltimos del siglo XVIII para\nampliar las escuetas menciones de los libros de secundaria. <\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, <em>14 de julio<\/em> es una novela que humaniza a los anonimatos que hicieron la historia, que es adem\u00e1s did\u00e1ctica, pero que peca de suntuosidad y en la que la lectura se vuelve pesada en ciertos puntos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"http:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/maxresdefault-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1875\" srcset=\"https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/maxresdefault-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/maxresdefault-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/maxresdefault-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.iessenara.es\/Revista\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/maxresdefault.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Cog\u00ed el\nmosquete que hab\u00eda en el suelo. Bien. Estaba cargado con una bala que dispar\u00e9 a\nlas almenas de la Bastilla. La nube de p\u00f3lvora se junt\u00f3 con las que hab\u00edan\nprovocado otras armas, con el humo que desped\u00edan aquellos dos carros de\nesti\u00e9rcol que estaban ardiendo en el patio del castillo impidiendo que tanto\nlos soldados como nosotros, el pueblo alzado en armas, nos vi\u00e9ramos las caras.\nPero estaban all\u00ed, temiendo, s\u00ed, temi\u00e9ndonos porque sab\u00edan que ellos eran unas\ndecenas, si acaso poco m\u00e1s que cien, pero nosotros \u00e9ramos miles, una ciudad\nluchando entera contra una fortaleza centenaria. Me escurr\u00ed detr\u00e1s de un\nbarril, sorteando por el camino varios cuerpos inertes de compa\u00f1eros, de\namigos, hasta de familiares y me ajust\u00e9 a la sesera mi viejo y ro\u00f1oso\ntricornio. Despu\u00e9s, saqu\u00e9 del bolsillo de mi chaqueta una bala y un poco de\np\u00f3lvora. Tal vez el proyectil no fuera del calibre del ca\u00f1\u00f3n, pero daba igual,\nalgo ten\u00eda que hacer para ayudar a mis compa\u00f1eros, a unos parisinos que estaban\ntan hambrientos como yo. Cuando volv\u00ed a abrir fuego, derribando a un suizo que\nse precipit\u00f3 en el foso, algunas mujeres de fuertes brazos estaban retirando\nlos carros que nublaban la vista mientras m\u00e1s disparos se produc\u00edan. Al hombre\nque ten\u00eda a mi derecha, armado con un corro\u00eddo arcabuz y de aspecto bruto y\nsimple, le alcanzaron en la frente, cayendo fulminado al instante. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Otros\ntantos estruendos, provocados por ca\u00f1ones apostados alrededor de la Bastilla,\npreconizaron melladas en la piedra, pero ni mucho menos derribaron el muro.\nEntonces, despu\u00e9s de que el maldito Ayuntamiento enviara a pandillas de\nin\u00fatiles para parlamentar en vano buscando aquella insignia, con el \u00fanico logro\nde demorar m\u00e1s la sangre, por fin uno de los soldados que guarec\u00edan la Bastilla\nagit\u00f3 la bandera blanca entre las almenas. Pareci\u00f3 ser que la fuerza de una\nbayoneta super\u00f3 a la de unas palabras elocuentes. La gente, el pueblo, se qued\u00f3\nanonadado con este hecho, m\u00e1s a\u00fan cuando la carta surgi\u00f3 por una de las\ntroneras. Toda la gente se apresur\u00f3 a entrar en el patio de la fortaleza para\nver qu\u00e9 ocurr\u00eda, mientras un chaval sal\u00eda corriendo a contracorriente con un\nobjetivo en mente que luego se desvelar\u00eda, pues entre la tronera y nosotros\nhab\u00eda un foso. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Como\ndice el refr\u00e1n, despu\u00e9s de la tormenta viene la calma, y qued\u00f3 ejemplificado en\naquella situaci\u00f3n. El ruido de los mosquetes, de los ca\u00f1ones, la gente gritar,\nblasfemar, insultar\u2026 dio paso al m\u00e1s suave murmullo producido por la\nmuchedumbre que penetraba en el patio del castillo expectante. Nunca he\nrespirado mayor ansiedad y nerviosidad en mi vida que la de aquellos minutos,\ndonde el brumoso cuchicheo y los graznidos de los cuervos esperando para llegar\nal fest\u00edn inundaban el aire. Pero, como una trompa de agua avanzando por un\nca\u00f1\u00f3n, se escuchaba cada vez con m\u00e1s fuerza c\u00f3mo la gente lanzaba \u00e1nimos por la\ncalle hasta que esas mismas alabanzas llegaron a los pies de la Bastilla. Era\nel mismo muchacho con tablones, los cuales fueron puestos sobre el foso en\nd\u00e9bil equilibrio. Presenci\u00e9 de primera mano, pues era uno de los que estaban\ndelante del tumulto, c\u00f3mo un desdichado intent\u00f3 coger la carta, pero se cay\u00f3 al\nagua de la zanja. Otro hombre fue el siguiente que lo intent\u00f3, consiguiendo\nesta vez el objetivo. \u00a1Se rend\u00edan, la Bastilla claudicaba ante el pueblo alzado\nen armas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Otra\nespera a que las puertas se abrieran, pero una espera no pac\u00edfica como la\nanterior, sino que las gentes de Par\u00eds gritaban, clamaban para que las hojas de\nlos portones tambi\u00e9n claudicaran como el castillo al que pertenec\u00edan. Por fin unos\nsoldados -y yo entre los primeros- abrieron las puertas, entrando Par\u00eds en\ntropel. Qui\u00e9n sabe si por mi camino en direcci\u00f3n a los archivos la bayoneta de\nmi fusil fue manchada por sangre de alg\u00fan suizo desprevenido; qui\u00e9n sabe si el\ngobernador sinti\u00f3 miedo cuando lo ensartaban hasta dejarlo como un colador,\nmostrando su cabeza incrustada en una pica como trofeo de caza mayor; qui\u00e9n\nsabe si algunas viudas lloraron la muerte de su marido, sublevado o soldado \u00a1Lo\nimportante es que el castillo estaba tomado! Pero no por mucho tiempo, pues el\npueblo pareci\u00f3 tener mayor fuerza que el diluvio universal y de la Bastilla no\nquedaron m\u00e1s que escombros al d\u00eda siguiente. En lo que respecta a mi persona, me\nencargu\u00e9 personalmente de quemar todas las denuncias guardadas en el Archivo,\nentre las que se encontraban las m\u00edas por no pagar no s\u00e9 qu\u00e9 impuestos. Hab\u00eda\ntantos que ni recuerdo si dej\u00e9 de pagar el de la sal, el de las ventas o el de\nrespirar\u2026 Pero, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s da? \u00a1Era el comienzo de nuestra libertad!<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MANUEL DE CASTRO DE DIEGO. 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