El gigante de colores
Érase una vez un niño que vivía solo en el bosque. Todos los días salía a cortar leña. Luego hacía la lumbre y con ella se hacía la cena. Hoy tocaba sopa de colores. Cenó y se fue a la cama.
Al día siguiente salió otra vez a cortar leña. Después de un rato, volvió a casa y se puso a cultivar el huerto. En el huerto tenía tomates, judías, todo tipo de fruta y vegetales. Tenía un melocotonero y un manzano. Tenía un montón de melocotones y manzanas dentro de su cabaña.
Él vivía en una cabaña de madera que se hizo nada más llegar al bosque. Un día empezó a sentirse solo y creyó que estaría mejor con un amigo; pero no sabía dónde hacer amigos, ya que en el bosque no había nadie.
Por la noche, al hacerse la sopa, se le cayeron muchos alimentos en la cazuela y lo único que pudo hacer fue dejarlo. No se lo comió, ya que no tenía buena pinta.
Comió una manzana y se fue a la cama. A la mañana siguiente, al levantarse, vio que dentro de casa tenía melocotones y manzanas, la lumbre estaba hecha y el huerto cultivado. Pero él no había hecho nada, por lo que empezó a sospechar que algo pasaba. Cuando observó el caldero donde se le cayeron los alimentos, vio que estaba vacío y se sorprendió aún más.
Al salir, vio que un gigante de colores estaba cortando leña. Se asustó y se metió en la cabaña. Nada más cerrar la puerta, una lluvia de ideas le inundó la cabeza: “¿Salgo corriendo? ¿Me quedo? ¿Será malo? ¿Será bueno?…”.
Al final se decidió a salir. Habló con el gigante y vio que era un gigante bueno.
–Hola –dijo el gigante. Me llamo… ¡espera! ¡No sé cómo me llamo! Tú me has creado, así que tú me pondrás nombre.
El chico se paró a pensar y dijo:
–Te llamarás Coloretes.
–Vale, ese nombre me gusta.
–Mmmm,… sí, te llamarás Coloretes y serás mi familia.
–Pero yo no puedo ser tu familia. Tú tienes que estar con tu familia de verdad.
–No tengo… Me perdí en el bosque y me quedé a vivir aquí.
–Yo no puedo ser tu familia. Soy un gigante. Acabaría por hacerte daño. Esta noche partiré. Pero algún día volveré.
El gigante se fue esa misma noche.
TRES AÑOS DESPUÉS….
El niño se asomó por la ventana y vio a un gigante que venía saltando hacia la cabaña, con gente en la mano.
–¡¡Es Coloretes!!
Cuando Coloretes llamó a la puerta y puso a esa gente en el suelo, el niño abrió la boca y dijo:
–¡Papá! ¡Mamá! ¡¡¡Mi familia!!!
El gigante había encontrado a su familia.
Todos, incluido el gigante Coloretes, se quedaron a vivir en el bosque y vivieron felices cultivando el huerto, recogiendo leña…
Daniel Pablos Álvarez (1º ESO A)


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