Amor propio

AUTORA: Mara García Domínguez (1.º Bachillerato)

Querida yo:

Hoy, 14 de febrero es el día de San Valentín. El día del amor; no solo a las parejas, sino a todas las personas que nos hacen sentir un poco mejor cada día, un poco más enteros, un poco más nosotros mismos. El amor es aquello que nos sostiene, que nos sirve de roca, aunque muchas veces no sepamos que necesitamos apoyo. Hay un tipo de amor en especial, sin el cuál es muy difícil salir adelante: el amor propio.

Mirarnos al espejo y no ver nada que no cambiaríamos. Dudar de nuestras capacidades, de nuestro valor. Sentir que no merecemos las cosas buenas que nos suceden. No ser capaces de parar un comportamiento que nos hace mal o incluso causarlo nosotros. Sentirnos menos que cualquier persona que vemos. Todas estas situaciones son cada vez más comunes y de ellas solo podemos extraer una conclusión: Si no hay amor la vida es mucho más dura; si no hay amor propio, no hay motivación para vivirla. Si no amas tu personalidad e intentas cambiarla, ¿quién será capaz de quererte y conocerte lo suficiente como para entender como te sientes sin necesidad de palabras? ¿Cómo vas a ser capaz de abrirte con otras personas si ni siquiera eres capaz de afrontar lo que tienes por dentro?

Por mucho que a veces no seamos capaces de aceptarnos, tenemos que pensar que la gente que tenemos alrededor sí que lo hace, sí que nos quiere, sí que ve aspectos positivos en nosotros y si esto es así es porque realmente esas cualidades están ahí. Si hay personas que perciben todo el amor que eres capaz de darte a ti mismo, jamás dudarán del que estás dispuesto a darles a ellos. Si ven todo el respeto que te entregas día tras día, servirás como ejemplo y lugar de confianza. Tal vez, haciendo esto puedas ayudar a mucha gente que está en el lugar en el que tú estuviste algún día.

No sobras, no molestas, no estás por debajo de nadie. No dudes nunca de ti mismo, porque el día que eso ocurra, el mundo de todas las personas que te quieren se vendrá abajo y hasta que tú no seas capaz de superar esa situación, siempre habrá una pizca de preocupación en los corazón de toda la gente a la que le importas.

Nadie merece sentirse así y en el caso de que esto ocurra, debemos alejar la causa de ello lo máximo que podamos, porque, no hay muestra más grande de amor propio que priorizarse a uno mismo por encima de cualquier situación.

Estoy muy agradecida por no tener que verme yo en esa situación y por haber podido ayudar a amigas que sí que lo estaban. De todo se sale. Todo pasa.

Con amor. De mí, para mí.

Gracias por todo.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *